El fenómeno arrasó una región montañosa cercana a la frontera con China, destruyendo viviendas, rutas y puentes. Equipos de rescate buscan intensamente a más de 380 viajeros y a 33 efectivos de seguridad incomunicados. Investigan si el desastre se originó por un sismo en el Tíbet o por el colapso de un lago glaciar.
Un devastador temporal generó graves inundaciones repentinas y múltiples deslizamientos de tierra en una zona montañosa del norte de Nepal, en las inmediaciones de la frontera con China. El desastre natural causó la muerte de al menos 16 personas y provocó la desaparición de cientos de pobladores y turistas, dejando un escenario de destrucción masiva con pueblos aislados e infraestructura colapsada.
Las tareas de emergencia y rescate se concentran en dar con el paradero de 384 viajeros con los cuales se perdió todo tipo de comunicación tras el paso del agua y el lodo, sumados a 33 integrantes de las fuerzas de seguridad locales que operaban en el área. Del lado chino del límite fronterizo también se registraron víctimas fatales, heridos y daños de consideración, aunque las autoridades de ese país aún no han emitido un balance oficial consolidado.
La fuerza de la crecida destruyó a su paso decenas de viviendas, caminos vecinales y puentes estratégicos, dificultando el acceso terrestre de las brigadas de auxilio. En paralelo a los operativos de búsqueda, especialistas y autoridades analizan el origen del suceso: las principales hipótesis apuntan a las consecuencias de un terremoto de magnitud 4,4 detectado recientemente en la región del Tíbet o al repentino desborde de un lago glaciar por deshielo y acumulación hídrica.








