A los 84 años, falleció Jorge Williams, el hombre que transformó la sastrería en una verdadera manifestación de arte itinerante y en un símbolo de resistencia frente a la uniformidad masculina urbana. Con un guardarropa compuesto por más de 200 trajes insólitos elaborados con retazos y etiquetas recicladas —a los cuales consideraba sus propios «hijos»—, Williams dejó una huella imborrable por su estilo transgresor, su vitalidad y su defensa acérrima de la libertad individual.
La historia de Williams con el oficio textil comenzó en 1952 en el Valle del Chubut, cuando cursaba la escuela primaria y su maestra castigaba severamente su condición de zurdo. Ante la situación, su padre decidió ingresarlo al taller de un sastre para que aprendiera la profesión, dando inicio a un recorrido que lo llevaría a confeccionar indumentaria para gobernadores como Atilio Viglione, Mario Das Neves y Adolfo Rodríguez Saá. Más allá de su labor como sastre, se convirtió en un fenómeno viral en reiteradas ocasiones al acudir a las urnas luciendo trajes con los colores patrios, consolidando su premisa vital de que «ser libre es vestirse como uno quiere».








