Un colosal deslizamiento de tierra y rocas en la frontera con China provocó el desborde violento de ríos en los valles del norte de Katmandú. Hay más de 70 heridos, 19 puentes destruidos y cortes totales en pasos fronterizos con el Tíbet.
Una catástrofe ambiental y humanitaria de proporciones devastadoras azota a Nepal. Según el último balance oficial emitido por la policía nepalí y la Autoridad Nacional de Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres, el número de víctimas fatales ascendió a 332, mientras que alrededor de 1.400 personas permanecen desaparecidas tras una serie de repentinas y violentas inundaciones y avalanchas de lodo en la región del Himalaya, en el límite con China.
El desastre golpeó con extrema severidad a los distritos de Rasuwa, Nuwakot, Dhading, Chitwan, Gorkha, Tanahun y Nawalpur, ubicados al norte, oeste y suroeste de la capital, Katmandú. La masa de agua, barro y sedimentos arrasó a primera hora con las localidades de Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesi, bloqueando uno de los principales pasos terrestres hacia el Tíbet. La fuerza del caudal destruyó al menos 19 puentes, 40 kilómetros de carreteras e instalaciones hidroeléctricas, aislando comunidades enteras y obstaculizando las tareas de rescate de las fuerzas armadas y organismos de emergencia.
De acuerdo con los reportes del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el origen de la riada no fue un sismo natural, sino un masivo derrumbe de laderas de montaña con hielo y rocas que se precipitó sobre el cauce del río Lhende Khola (afluente del Bhote Koshi). El impacto del derrumbe fue tan descomunal que generó ondas sísmicas equivalentes a un terremoto de magnitud 5,2. Hasta el momento se confirmaron 73 heridos hospitalizados y el rescate aéreo de 27 turistas extranjeros que habían quedado atrapados en los corredores de montaña.








