La administración de Donald Trump exigió a Londres un incremento urgente en su presupuesto militar para la OTAN. Según revelaron medios británicos como The Telegraph y The Times, Washington avisó a Downing Street que «el apoyo no es automático» y puso sobre la mesa de negociación la postura diplomática en la disputa con Argentina.
Una inédita tormenta diplomática sacude el eje Washington-Londres. La Casa Blanca envió un ultimátum directo al gobierno británico: si el Reino Unido no eleva y sostiene de manera contundente su inversión en defensa dentro de la OTAN (alcanzando el piso del 2% del PBI), Estados Unidos podría someter a revisión su respaldo histórico a la posición británica respecto a las Islas Malvinas.
La advertencia, filtrada por los periódicos The Telegraph y The Times, encendió alarmas inmediatas en Downing Street. Bajo la doctrina de política exterior de Donald Trump, la administración estadounidense endureció sus exigencias de financiamiento a los socios de la alianza transatlántica frente al escenario global con Rusia, advirtiendo que los compromisos norteamericanos no serán concedidos de forma incondicional. En ese esquema de presión, la causa Malvinas donde EE.UU. brindó asistencia logística, militar y diplomática clave al Reino Unido desde 1982 quedó expuesta como carta de negociación geopolítica.
En la Argentina, la noticia causó un fuerte impacto y fue recibida con cautela en los círculos diplomáticos. Si bien analistas internacionales aclaran que Washington aún no formalizó un giro oficial en su postura histórica de neutralidad activa, admiten que un eventual distanciamiento entre Londres y Washington abriría una inédita ventana de oportunidad estratégica para el reclamo de soberanía argentino en foros multilaterales.








