El Ministro de Economía, Luis Caputo, volvió a encender la polémica con declaraciones sin filtro dirigidas a quienes presionan por una devaluación del peso. Durante una reciente disertación, el funcionario no ocultó su fastidio ante los pedidos de economistas y sectores del mercado que sugieren un ajuste en el tipo de cambio oficial.
«A los que piden devaluar me dan ganas de cagarlos a patadas en el culo», lanzó Caputo, dejando de lado el protocolo diplomático habitual de su cargo.
Un mensaje tajante al mercado
La frase no fue un desliz casual, sino un refuerzo de la postura oficial que sostiene el Gobierno de Javier Milei: la devaluación no está en los planes inmediatos. Caputo argumentó que ceder ante estas presiones solo alimentaría la inflación y castigaría nuevamente el bolsillo de los argentinos.
Para el titular de Hacienda, el camino hacia la estabilidad no pasa por «atajos» cambiarios, sino por mantener el equilibrio fiscal y profundizar la desinflación.
El contexto de la furia
El exabrupto se da en un clima de tensión donde diversos analistas sostienen que el «crawling peg» (la devaluación controlada del 2% mensual) está quedando retrasado frente a la inflación acumulada. Sin embargo, Caputo fue tajante:
- Rechazo total: El ministro considera que los pedidos de devaluación son «especulativos».
- Defensa del plan: Asegura que el esquema actual es el único que garantiza el ordenamiento macroeconómico.
- Estilo «libertario»: La crudeza de sus palabras se alinea con la narrativa confrontativa que caracteriza a la actual gestión nacional.
Esta fuerte declaración ya genera repercusiones en el arco político y económico, marcando la cancha de lo que será la discusión financiera en los próximos meses.







