En una ceremonia cargada de lágrimas, cánticos y fuegos artificiales, la Selección Argentina recibió la Copa del Mundo tras derrotar a Países Bajos por penales. El plantel celebró la conquista de su tercera estrella ecuménica en suelo europeo.
Luego de la dramática definición por shoot-outs en el Wagener Stadium, llegó el momento más emotivo y esperado de la tarde en Países Bajos. Entre fuegos de artificio, humo albiceleste y el clásico cántico de «¡Dale campeón!», las capitanas y referentes de Las Leonas recibieron el trofeo oficial de la Federación Internacional de Hockey (FIH) y lo alzaron ante la ovación del público presente.
La coronación en Amstelveen reedita las hazañas logradas en Perth 2002 y Rosario 2010, consagrando a una nueva camada conducida tácticamente por Fernando Ferrara. Las jugadoras argentinas se fundieron en abrazos interminables sobre el podio montado en el campo de juego, mostrando sus medallas doradas y celebrando el regreso de Argentina a la cima absoluta del hockey sobre césped femenino mundial.








