La decisión de la AFA, encabezada por el «Chiqui» Tapia, de cerrar un acuerdo comercial con una marca de yerba mate de Brasil generó un fuerte rechazo en el sector productivo nacional. «Es una falta de respeto a nuestra identidad», aseguran desde la tierra colorada.
La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) sumó un nuevo aliado comercial a la «Scaloneta», pero la noticia no fue recibida con festejos en todo el país. El anuncio de que una marca de yerba brasileña se convertirá en sponsor oficial de la Selección Argentina desató un vendaval de críticas, principalmente desde la provincia de Misiones, corazón de la producción yerbatera nacional.
El foco del conflicto
La bronca de los productores misioneros no es solo comercial, sino simbólica. El mate es el estandarte cultural de Argentina y, para muchos, que la entidad madre del fútbol local elija una marca extranjera teniendo a las mejores producciones del mundo en suelo propio es visto como una «traición» a la industria regional.
Desde diferentes sectores de la producción en Misiones, las críticas apuntaron directamente a la gestión de Claudio «Chiqui» Tapia. Los argumentos principales de los sectores desplazados son:
- Competencia desleal: El sector yerbatero argentino atraviesa un momento complejo de precios y regulación, y este respaldo a una marca brasileña se siente como un golpe bajo.
- Identidad Nacional: Cuestionan que la Selección, que representa los valores y productos del país, publicite una materia prima que compite directamente con el trabajo de miles de familias argentinas.
Repercusiones
En las redes sociales y círculos políticos de la Mesopotamia, el malestar es palpable. Algunos dirigentes yerbateros ya planean expresar formalmente su descontento ante la AFA, argumentando que la Selección debería ser la principal vitrina para las economías regionales.
Mientras la Selección Argentina se prepara para sus próximos desafíos deportivos, en el plano institucional deberá surfear esta crisis de imagen en el interior del país, donde el termo y el mate son compañeros inseparables de cada partido, pero —según reclaman— deben ser siempre con sello nacional.







