El Gobierno nacional institucionalizó un nuevo esquema de control de gestión y seguimiento ministerial. A partir de una directiva expresa de Javier Milei para establecer reuniones de Gabinete fijas todos los lunes a las 10:00 en Casa Rosada —paralelas a la mesa política de los martes—, el Ejecutivo repasa los avances tras los anuncios por la cuestión Malvinas y afina la estrategia legislativa ante el inminente plazo del 15 de septiembre para presentar el proyecto de Presupuesto 2027 en el Congreso de la Nación.
El paquete soberano y el frente legislativo
El temario de la cumbre ministerial abarca la evaluación de la repercusión de la cadena nacional, donde se adelantaron sanciones a proveedores de hidrocarburos no autorizados en la plataforma continental, la partida para la Base Naval Integrada en Tierra del Fuego y el pronto envío del proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional. Con el respaldo público manifestado por la mesa chica gubernamental, el oficialismo apunta a presionar a los bloques legislativos para lograr un acompañamiento unánime, sumando a la par discusiones sobre la reforma electoral, el régimen súper-RIGI y modificaciones a la Ley de Salud Mental que aguardan tratamiento en el Senado.
Negociación presupuestaria y tensión con las provincias
El punto de mayor fricción política se concentra en el armado de las partidas para el ejercicio 2027. Bajo la premisa de sostener el equilibrio fiscal y el déficit cero sin excepciones, la Casa Rosada prevé una dura pulseada con los mandatarios provinciales por la distribución de recursos y la reactivación de obras públicas esenciales. En este armado de contención y negociación con las bancadas dialoguistas, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, junto a Karina Milei y los coordinadores parlamentarios Martín y Eduardo “Lule” Menem, mantendrán la articulación central para evitar que los cruces traben el paquete de reformas previo al calendario electoral de 2027.







