En un Viernes Santo marcado por el sacrificio y la esperanza, el santuario caucetero se convirtió en el epicentro de una manifestación de fe inigualable. Historias de promesas cumplidas y el esfuerzo físico bajo el sol sanjuanino.
VALLECITO. – Como ocurre cada año, pero con una intensidad que parece renovarse ante la adversidad, el paraje de Vallecito se transformó este Viernes Santo en un hormiguero humano. Bajo un sol que no dio tregua, miles de fieles —provenientes de diversos puntos de la provincia y el país— «coparon» el santuario de la Difunta Correa, cumpliendo mandas que desafían el cansancio físico.
El sacrificio como estandarte
Desde las primeras horas del jueves y durante toda la madrugada del viernes, la Ruta 141 fue el escenario de una peregrinación incesante. A pie, en bicicleta o a caballo, los promesantes avanzaron con un solo objetivo: llegar al pie de la loma donde descansa Deolinda Correa.
- Subidas de rodillas: El ascenso a la emblemática escalera del santuario fue, nuevamente, el momento de mayor carga emotiva. Cientos de personas subieron los peldaños de rodillas, con lágrimas en los ojos y el apoyo de sus familiares, quienes colocaban cartones o mantas para alivianar el roce con el cemento caliente.
- Agradecimiento y pedido: Si bien las peticiones de salud y trabajo son una constante, este año destacó el sentimiento de gratitud. «Vengo a dar gracias porque mi hijo recuperó el trabajo», comentaba una peregrina que caminó más de 30 kilómetros.

Un operativo de contención
Dada la magnitud de la concurrencia, las autoridades locales y la administración del paraje desplegaron un operativo especial de seguridad y asistencia sanitaria. Los puestos de hidratación y las carpas de salud trabajaron a destajo para asistir a quienes sufrían las consecuencias del agotamiento o la deshidratación.
«Es impresionante ver cómo la fe mueve a la gente. No importa el calor ni la distancia; la Difunta es el refugio de los que más necesitan», señaló uno de los encargados del predio ante la marea humana que desbordaba los sectores de acampe y las zonas de parrillas.
Tradición y cultura popular
Más allá del fervor religioso, el Viernes Santo en Vallecito es también un fenómeno cultural. El color de los puestos de artesanías, el aroma a pan casero y las guitarreadas espontáneas en los sectores de descanso completaron una postal típica de la identidad sanjuanina.
Al caer la tarde, el flujo de gente no cesaba. Se espera que durante todo el fin de semana el movimiento continúe siendo intenso, consolidando a la Difunta Correa no solo como un ícono de fe, sino como el destino turístico-religioso más importante de la región en estas fechas.
Claves de la jornada:
- Asistencia récord: Se estima que la cifra de visitantes superó las expectativas iniciales de la semana previa.
- Clima: El calor sanjuanino puso a prueba la resistencia de los caminantes.
- Comercio: Los locales del paraje trabajaron al 100% de su capacidad.







