La Justicia Federal completó el juzgamiento de las 13 personas vinculadas a la banda. Condenaron a 6 años y medio de prisión al proveedor externo Leonardo Saavedra y a 6 años al distribuidor en los pabellones, Carlos Ormeño. La organización utilizaba billeteras virtuales, grupos de Telegram y familiares en las visitas para abastecer de cocaína, marihuana y psicofármacos a los reclusos.
El Tribunal Oral en lo Criminal Federal de San Juan clausuró la etapa de debate y sentencias contra la totalidad de los miembros de una aceitada estructura de narcotráfico que operaba de forma coordinada entre el exterior y los pabellones del Servicio Penitenciario Provincial de Chimbas.
La resolución judicial impuso penas de 6 años y 6 meses de prisión para Leonardo Saavedra (sindicado como líder, acopiador y financista en el medio libre) y de 6 años de encierro efectivo para Carlos Ormeño, encargado de la recepción, fraccionamiento y comercialización directa a otros internos tras las rejas. En tanto, Sonia Ontiveros resultó absuelta. Con este veredicto concluyó el enjuiciamiento de los 13 implicados, luego de que diez personas —incluidas familiares de los reclusos como Rocío y Tania Rojas— pactaran penas mediante juicios abreviados por ingresar sustancias durante los días de visita.
La pesquisa patrimonial y contable fue un pilar clave en el expediente: determinó que la red canalizó a través de cuentas bancarias y billeteras virtuales un flujo financiero aproximado de $590.000.000 a lo largo de 12 meses. Tras recuperar la libertad en febrero de 2025 por condenas previas, Saavedra operó acreditaciones por $89 millones y desembolsos por $83 millones, incrementando vertiginosamente su patrimonio con vehículos y propiedades. La logística interna se coordinaba mediante la aplicación de mensajería Telegram. En los allanamientos simultáneos ejecutados en domicilios y celdas se secuestraron dosis de cocaína, marihuana, 30 plantas de cannabis, balanzas de precisión, armas de fuego y 44 teléfonos celulares clandestinos, incautándose en una sola requisa nueve dispositivos ocultos con dinero en efectivo y armas blancas de fabricación casera.







