En una entrevista conmovedora en el aire de Radio Colón con Cyntia Rodríguez y Adrián Tejada, Matías Vecchiarello, hermano de Camila —la joven aspirante a Gendarmería Nacional de 26 años asesinada en Barreal—, relató el profundo dolor y la incertidumbre que atraviesa su familia mientras aguardan en Rosario la llegada de sus restos mortales, trasladados por vía terrestre tras las pericias en la Morgue Judicial y el retiro de sus efectos personales en Calingasta.
«Fueron a San Juan a reconocer el cuerpo, que lamentablemente fue una situación totalmente desagradable y no era lo que era ella. Ella era hermosa, es hermosa y va a ser toda la vida hermosa. De ahí se fueron a Barreal a buscar algunas pertenencias, sobre todo esos objetos que van a quedar como recuerdos para toda la familia. La verdad que es eterno, todo se hace larguísimo entre que uno no puede descansar bien y la distancia hace que la desesperación crezca», expresó Matías con la voz quebrada.
Al recordar el impacto de Camila en el seno familiar y su personalidad, el joven remarcó: «Cami es la más pequeña después de cuatro hermanos varones. Yo soy el más chico de los varones y le llevo 10 años. Ella cambió toda nuestra existencia y nuestra manera de ver la vida. Mis padres son grandes, son jubilados de casi 70 años con una vida dura desde chicos, y esto fue como una roca que les cayó encima. Era un ser de luz, una persona respetuosa, educada, que en Rosario veía a alguien revolviendo un volquete y le regalaba un saludo con una sonrisa porque para ella no había distinción».
Asimismo, hizo hincapié en la profunda vocación de servicio que la llevó a radicarse en San Juan: «Para Cami era un sueño lo que estaba haciendo; portaba con orgullo su uniforme. Mi hermana se preparó para esto, lo deseó muchísimo y peleó contra nosotros porque no entendíamos por qué quería tomar esa decisión si estaba a una sola materia de recibirse de enfermera. Sentíamos que lo llevaba en el corazón. Con sus profesiones iba a tener una vocación social importantísima para ayudar a mucha gente, por eso duele tanto que a alguien que quiere hacer el bien se la arrebaten de una manera tan horrible».
Consultado sobre el vínculo con la pareja y los días previos al desenlace, Matías compartió las sospechas que surgieron tras un llamado judicial y el repentino cambio en las comunicaciones: «El lunes 7 mi padre había recibido una llamada de un fiscal de Salta a través de una denuncia en internet que nos inquietó muchísimo. Después con mi hermana los mensajes ya no eran los mismos; nos decía ‘está todo bien, desestimalo’, pero ya se comunicaba de otra manera. Hasta era raro a la hora que escribían. De hecho, con mi padre hubo mensajes el domingo a las 7 de la mañana cuando la tragedia ya había ocurrido. Hoy dudamos completamente de si era ella la que nos escribía los mensajes».
Para concluir, dejó un mensaje de exigencia y agradecimiento a la comunidad calingastina: «Esperamos que caiga todo el peso de la ley y que pague por todo el daño que hizo, aunque eso no nos la va a devolver nunca. Queremos hacerle llegar nuestro agradecimiento por el acompañamiento y la fortaleza a todo el pueblo de Barreal, a toda la gente que se preocupó, que se movilizó y hasta nos ofreció hospedaje. Que sigan luchando y que Cami pueda ser una luz para que se reivindique el valor social de la mujer y nadie más tenga que pasar por una tragedia así».







