En su debut como pontífice en una celebración de Resurrección, el Papa advirtió sobre la «globalización de la indiferencia» ante los conflictos bélicos. Convocó a una vigilia de oración para el próximo sábado.
Ante una multitud que colmó la Plaza de San Pedro, el papa León XIV celebró este domingo su primera misa de Pascua desde su entronización. En una jornada marcada por la profunda crisis que atraviesa Medio Oriente, el Jefe de la Iglesia Católica utilizó su bendición Urbi et Orbi para lanzar una severa advertencia sobre la naturalización de la violencia en el escenario global.
Desde la logia central de la basílica, y ante unos 50.000 fieles, el Pontífice manifestó su preocupación por la escalada bélica y la apatía de la sociedad contemporánea. “Nos estamos acostumbrando a la violencia, nos resignamos a ella y nos volvemos indiferentes ante la muerte de miles de personas”, sentenció, retomando el concepto de la «indiferencia» que ya había marcado la agenda de sus predecesores.
Un llamado al desarme y al diálogo En un tramo de su discurso con fuerte contenido político y humanitario, León XIV fue categórico al dirigirse a los líderes mundiales y a las partes en conflicto: “¡Que quienes empuñan las armas las depongan! ¡Que quienes tienen el poder de desatar guerras elijan la paz!”. El Papa enfatizó que cualquier solución debe nacer del encuentro y el diálogo, y no ser “una paz forjada por la fuerza o el deseo de dominar al otro”.
El mensaje papal no solo se centró en la dimensión espiritual de la festividad, sino que buscó interpelar directamente a la comunidad internacional ante el drama humano que generan los enfrentamientos en Medio Oriente y otros puntos críticos como Ucrania.
Vigilia por la paz Como gesto concreto frente a la crisis, León XIV anunció la convocatoria a una vigilia de oración por la paz en la basílica de San Pedro para el próximo sábado 11 de abril. Con esta iniciativa, el Vaticano busca movilizar a la feligresía global en un pedido unánime por el cese de las hostilidades.
La ceremonia de este domingo cerró una Semana Santa intensa para el nuevo Papa, quien el viernes pasado también había encabezado su primer Vía Crucis en el Coliseo Romano, manteniendo durante todos sus actos un pedido constante por la protección de los más vulnerables en contextos de guerra.







