En una jornada accidentada y repleta de reveses, River Plate cayó derrotado 2-1 frente a Huracán en el Estadio Monumental por la décima fecha del Torneo Clausura, resultado que significó el primer traspié formal bajo la conducción técnica de Leonardo Ponzio tras una seguidilla inicial de tres victorias consecutivas. El triunfo del conjunto de Parque Patricios no solo frenó el envión del Millonario en la pelea por los playoffs, sino que extendió una racha adversa que ya roza la década: River no logra derrotar al Globo como local en Núñez desde noviembre de 2016.
El desarrollo del encuentro comenzó cuesta arriba para el local desde el amanecer del juego: a los cinco minutos, Thiago Almada debió retirarse con una dolencia muscular (reemplazado por Lucas Beltrán) y, apenas tres minutos más tarde, el colombiano Óscar Cortés abrió la cuenta para la visita con un centro de tiro libre que picó en el área y se metió junto al segundo palo sin respuesta del arquero Santiago Beltrán. Para colmo de males, a los 36 minutos el juvenil Tobías Andrada se marchó lesionado y entre lágrimas, el mismo día en que había recibido su primera citación a la Selección Argentina mayor. Pese al dominio territorial y los intentos de Ángel Correa y Sebastián Driussi —topándose en reiteradas ocasiones con las intervenciones del guardameta Hernán Galíndez—, el empate recién se consumó a los 65 minutos gracias a un golazo de volea de Tomás Galván.
Sin embargo, cuando el cuadro de Núñez volcase su empuje en busca de la remontada, un desajuste defensivo a diez minutos del cierre sentenció el pleito: a los 80 minutos, Cortés filtró un balón tras un fallido anticipo de Fausto Vera y Lucas Blondel definió con un disparo rasante y cruzado para decretar el 2-1 definitivo que desató el festejo quemero.








