El proyecto petrolero Sea Lion, situado a unos 220 kilómetros al norte de las Islas Malvinas, volvió a colocarse en el foco del debate geopolítico y energético tras la publicación de una auditoría técnica que certificó el volumen de sus reservas hidrocarburíferas. El relevamiento permitió establecer un contraste concreto con Vaca Muerta, la mayor formación no convencional de la Argentina continental, dimensionando el alcance de la explotación que impulsan empresas de capitales extranjeros en aguas circundantes al archipiélago.
En el cómputo general, Sea Lion certificó 232 millones de barriles de reservas probadas, cifra que equivale aproximadamente al 12,7% de las reservas probadas de Vaca Muerta, cuyo acumulado asciende a 1.825 millones de barriles. La brecha se amplía sustancialmente al contemplar los recursos descubiertos (reservas sumadas a recursos contingentes), donde la formación neuquina totaliza 8.134 millones de barriles frente a los 1.017 millones estimados para el yacimiento offshore. Si el cálculo integra además los recursos prospectivos, Vaca Muerta alcanza una escala monumental de 30.172 millones de barriles, ante los 2.811 millones previstos para el área de Malvinas.
La comparación frente a las áreas individuales de Neuquén
La perspectiva adquiere otra magnitud cuando la capacidad de Sea Lion deja de cotejarse contra la totalidad de la cuenca neuquina y se mide frente a los bloques operados de manera individual:
- En reservas probadas: Solamente el yacimiento estrella de Vaca Muerta, Loma Campana-LLL (317 millones de barriles), supera los 232 millones de Sea Lion.
- Por debajo del proyecto offshore: Quedan áreas de gran peso productivo como La Amarga Chica (224 millones de barriles), Bajada del Palo Este (67 millones), Loma Campana (50 millones), Cruz de Lorena (32 millones) y Sierras Blancas (23 millones).
- En recursos descubiertos: Al concentrar un alto componente de recursos contingentes propios de una iniciativa en etapa temprana, Sea Lion (1.017 millones de barriles) supera en la medición a cualquier bloque individual neuquino, dejando atrás a Loma Campana-LLL (582 millones) y La Amarga Chica (505 millones).
Inversión de USD 3.900 millones y freno judicial desde Tierra del Fuego
El emprendimiento costa afuera está encabezado por la firma Navitas Petroleum (operadora con el 65% del paquete accionario) en sociedad con Rockhopper Exploration (35%). Tras la decisión final de inversión anunciada a finales de 2025, el programa de desarrollo trazó un esquema de más de 60 pozos submarinos en cuatro etapas sucesivas, demandando un desembolso global cercano a los USD 3.900 millones.
La primera etapa operativa requerirá unos USD 1.800 millones para perforar 11 pozos vinculados a un buque flotante de producción, almacenamiento y descarga (FPSO), con la meta de alcanzar entre 50.000 y 55.000 barriles diarios para marzo de 2028. No obstante, el avance de la obra se encuentra alcanzado por resoluciones de la Justicia Federal de Río Grande, que el pasado 16 de septiembre ordenó suspender los trabajos ante la falta de una evaluación de impacto ambiental, en línea con las sanciones y restricciones legales promovidas por el Estado argentino contra compañías que operan sin autorización en la plataforma continental.








