La investigación penal por el asesinato de Uriel Ríos (17) avanza con definiciones judiciales y el aporte de nuevo material probatorio de relevancia. Tras salir de la audiencia mantenida en la sede judicial con la jueza de Menores, Dra. María Julia Camus, Javier Ríos —padre del adolescente ultimado a la salida de una fiesta privada en la Quinta Don Pedro— confirmó ante la prensa que la magistrada les transmitió tranquilidad sobre el rumbo de la causa y anticipó que en las próximas horas se concretarán nuevas detenciones.
Entre las novedades de mayor impacto procesal, el hombre reveló que en la gresca intervino al menos una persona mayor de edad: *»Me deja un poco más tranquilo la charla con la jueza. Van a haber más detenciones e incluso hay un mayor involucrado; ya hay videos, cámaras, fotos y testimonios que lo ubican».
Filmaciones de celulares y el testimonio clave del hermano gemelo
El padre del joven fallecido explicó que el cúmulo de pruebas visuales proviene de los propios asistentes a la fiesta, quienes registraron la secuencia con teléfonos celulares: *»Mi hija tiene videos que ahora llevamos para que sean peritados como prueba formal. Mañana jueves mi otro hijo (el hermano gemelo de Uriel, quien sobrevivió al ataque) va a declarar en una audiencia donde se exhibirán videos y él va a contar todo lo que pasó, porque él estuvo ahí».
Asimismo, la Justicia busca determinar si en el enfrentamiento se utilizó más de un arma blanca, dado que mientras Uriel recibió la herida cortopunzante mortal en el torso, su hermano también presentaba lesiones y cortes provocados durante el tumulto en inmediaciones del vehículo en el que intentaban retirarse.
Reclamo contra los organizadores del evento
Al ser consultado sobre qué significa obtener justicia para su familia, Javier Ríos fue categórico al exigir penas de prisión no solo para los atacantes, sino también para quienes estuvieron a cargo de la fiesta por el Día del Estudiante: *»Justicia es prisión, con todos. E incluso para los organizadores de la fiesta, que meten a un colegio entero de menores, vendiendo alcohol y sobrevendiendo entradas. Todos tienen que pagar».








