Las violentas ráfagas de viento Zonda desatadas durante la siesta y las primeras horas de la tarde de este jueves generaron un escenario dantesco y de extrema alarma en diversos puntos de la provincia. La combinación de temperaturas extremas que rozaron los 38°C, sequedad ambiental y ráfagas que superaron los 80 km/h propagó de forma incontrolable varios focos ígneos sobre vegetación seca, llevando las llamas directamente hacia sectores poblados.

El cuadro más crítico y desolador se vivió en la localidad de Médano de Oro, en el departamento Rawson, más precisamente en las inmediaciones de calle Alfonso XIII y Calle 6. En ese sector rural, un incendio iniciado en pastizales avanzó con furia alimentado por el viento y terminó devorando por completo al menos dos viviendas particulares y un galpón, según relataron consternados los vecinos del lugar.
Una carrera desesperada contra las llamas

La velocidad de avance del fuego desató escenas de dramatismo e impotencia absoluta. Mientras densas columnas de humo cubrían el cielo y asfixiaban a los lugareños, decenas de familias salieron de sus propiedades armadas con baldes de agua, mangueras de jardín y palas para intentar hacer cortafuegos improvisados y salvar sus pertenencias antes del arribo de las dotaciones de Bomberos de la Policía y Voluntarios.
La fuerza del temporal complicó al extremo las labores de combate: el viento provocaba desprendimientos de pavesas y brazas incandescentes que saltaban decenas de metros por encima de las calles y cañaverales, abriendo nuevos frentes de fuego en cuestión de segundos y amenazando a más propiedades vecinas.
Foco en simultáneo y alarma en Alto de Sierra
Casi en paralelo a lo ocurrido en Médano de Oro, otro siniestro de magnitud encendió las alarmas en el departamento Santa Lucía. El foco se originó en pastizales y cañaverales aledaños al Barrio Rural II, en la zona de Alto de Sierra.
Allí también el pánico se apoderó de las familias al ver que el frente de llamas se aproximaba peligrosamente a los patios de las casas. Varios vecinos debieron autoevacuarse momentáneamente y trabajar a brazo partido junto a los rescatistas para enfriar los perímetros habitacionales y evitar que el fuego penetrara en las estructuras edilicias. Ambas zonas quedaron bajo estricto monitoreo de los servicios de emergencia ante el riesgo de reinicios hasta tanto cese el viento.








