En una definición electrizante que terminó desbordada por la tensión y los incidentes, Rosario Central se consagró campeón de la Supercopa Internacional 2026 tras derrotar por 3 a 1 a Estudiantes de La Plata en el Estadio Único Madre de Ciudades de Santiago del Estero. El choque, cargado de morbo por el polémico antecedente del «pasillo de espaldas», tuvo como figura descollante a Ángel Di María, autor de dos tantos para comandar la remontada del Canalla, en un duelo que culminó con forcejeos, golpes de puño en la antesala de los vestuarios y el reclamo presencial del presidente albirrojo, Juan Sebastián Verón, contra el juez Darío Herrera.
Golpe de vestuario y la rápida pesadilla física del Pincha
El trámite comenzó a pedir del equipo conducido por Alexander «Cacique» Medina: al minuto de juego, una incursión ofensiva de Tomás Palacios derivó en una asistencia de Guido Carrillo que Alexis Castro empujó abajo del arco para el tempranero 1 a 0. Sin embargo, la alegría platense se desmoronó casi de inmediato por imponderables físicos: a los 12 minutos, el uruguayo Gabriel Neves cayó aparatosamente sobre su brazo izquierdo y debió ser retirado en camilla; a los 20′, su reemplazante Jalil Elías sufrió una lesión muscular, obligando a Medina a agotar dos ventanas y dos variantes antes de promediar el período inicial.
La jerarquía de Di María y el penal que enfureció a Verón

Con el Pincha condicionado por los cambios forzados, Central tomó el control de las acciones. A los 23 minutos, Ángel Di María ejecutó un tiro libre magistral que se clavó en el ángulo superior izquierdo de Fernando Muslera para marcar el 1 a 1.
La polémica grande de la tarde estalló en los doce minutos de adición que otorgó Herrera: a los 54′, Leandro González Pírez derribó a Enzo Copetti dentro del área; tras la intervención del VAR, el árbitro sancionó penal, lo que provocó los aplausos irónicos de Juan Sebastián Verón desde el palco oficial. A los 56′, el propio «Fideo» cambió la pena máxima por gol para dar vuelta el marcador 2-1 antes del descanso.
Contragolpe letal, piñas en el túnel y festejo canalla
En el complemento, Estudiantes empujó con más desesperación que claridad bajo el agobiante calor santiagueño, topándose con la resistencia del fondo rosarino y las intervenciones de Muslera que sostuvieron la mínima. En la última pelota de la tarde, con Muslera volcado en el área rival buscando el empate de cabeza, Central recuperó el balón y armó una contra fulminante que Julián Fernández definió con sutileza ante el arco desguarnecido para el 3 a 1 definitivo.
La anotación desató un escándalo generalizado: futbolistas de ambos planteles se trenzaron a golpes de puño sobre el terreno y en la boca del túnel rumbo a los vestuarios, al tiempo que Verón bajó al campo a recriminarle las decisiones a la terna arbitral. Tras calmar los ánimos con el tiempo cumplido, Herrera formalizó el cierre del partido y desató la fiesta del conjunto dirigido por Jorge Almirón, que borda una nueva estrella oficial en su escudo.







