En una abierta confrontación con los reclamos de soberanía y las acciones judiciales impulsadas por la República Argentina, la compañía británica Rockhopper Exploration ratificó este miércoles que avanzará sin alteraciones con la extracción de hidrocarburos en las Islas Malvinas durante el primer trimestre de 2028. A través de su balance semestral presentado ante la Bolsa de Valores de Londres, la firma descartó el impacto de las advertencias del gobierno de Javier Milei y aseguró contar con el «firme y continuo respaldo» de la corona británica y de las autoridades ilegítimas del archipiélago para explotar el yacimiento Sea Lion, situado a 220 kilómetros al norte de las islas.
El director ejecutivo de la petrolera, Sam Moody, destacó que la empresa alcanzó un fondeo total de 200 millones de dólares mediante rondas de colocación de acciones, lo que le permite asegurar el financiamiento pleno hasta la fase de extracción comercial. El megaproyecto hidrocarburífero se desarrolla en sociedad con la israelí Navitas Petroleum —que ostenta el 65% de la concesión— y prevé iniciar las perforaciones de desarrollo a comienzos de 2027 utilizando la plataforma flotante Aoka Mizu (con capacidad de procesamiento de 55.000 barriles diarios), para luego sumar el buque OSX-1 con miras a alcanzar picos de hasta 125.000 barriles por día hacia 2030.
La ratificación corporativa se da en un momento de máxima tensión diplomática y jurídica. Semanas atrás, la administración argentina abrió expedientes sancionatorios contra más de 60 firmas e individuos, radicó denuncias penales e impulsó una medida cautelar dictada por un juzgado federal de Tierra del Fuego para paralizar las obras. Asimismo, el propio presidente Milei emplazó recientemente ante la Asamblea General de la ONU a Gran Bretaña a frenar el proyecto bajo apercibimiento de demandar al Reino Unido ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar en Hamburgo, acciones que tanto Londres como Rockhopper calificaron formalmente de «ilegítimas y sin sustento legal».








