Estudios del Programa de Sexología del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires revelaron que el 54% de la población hospitalaria presenta algún tipo de disfunción sexual, abarcando problemáticas vinculadas con el deseo, la excitación, el orgasmo o el dolor físico. Pese a la prevalencia de estos cuadros, el pudor, la falta de información y las exigencias culturales continúan postergando la búsqueda oportuna de asistencia médica y psicológica.
La psicóloga y sexóloga Viviana Wapñarsky (MN 24.433), integrante de dicho programa, advirtió que la demora en consultar cronifica trastornos que en su gran mayoría tienen tratamiento y resolución favorable si se abordan de manera interdisciplinaria.
Las causas que silencian el malestar
La especialista señaló que los motivos de consulta más frecuentes corresponden a la disminución del deseo, disfunción eréctil, eyaculación precoz y dolor durante las relaciones sexuales:
- El dolor detrás de la falta de ganas: En muchos casos, la ausencia aparente de deseo constituye una conducta evasiva ante sensaciones de molestia física que no son verbalizadas por el paciente.
- Mandatos de masculinidad: En el caso de los varones, las fallas eréctiles o la falta de control eyaculatorio suelen percibirse como una amenaza a la virilidad, lo que dilata el pedido de ayuda médica.
- Falta de indagación clínica: La reticencia no solo se observa en los pacientes; parte de la comunidad médica generalista aún evita abordar la esfera sexual en la historia clínica por considerarlo invasivo, perdiendo de vista que la salud sexual es un componente integral del bienestar y la calidad de vida.
Factores contextuales: estrés, rutina y pareja
Wapñarsky remarcó que las dificultades íntimas no responden únicamente a causas anatómicas u hormonales, sino que están condicionadas por el contexto. Las extensas jornadas laborales, el agotamiento físico acumulado al final del día y los desacuerdos no resueltos en el seno de la pareja repercuten de forma directa en el área sexual.
La pornografía y las falsas expectativas

Al evaluar las dinámicas en adolescentes y jóvenes, la sexóloga alertó sobre el rol distorsivo que ejerce la pornografía cuando reemplaza a la educación sexual integral:
- Expectativas irreales: El consumo temprano de contenidos para adultos instala estándares ficticios de desempeño y rendimiento corporal.
- Mandato de frecuencia: Cuestionó la idea de que una vida sexual plena se mide por la cantidad de encuentros, destacando que no existen parámetros numéricos universales de «normalidad» y que cada individuo o pareja define sus propios acuerdos íntimos.
Abordaje interdisciplinario
Desde el Hospital de Clínicas enfatizan que no existe una única fórmula terapéutica, sino planes personalizados que articulan intervenciones médicas, ginecológicas, urológicas y psicoterapéuticas. La profesional concluyó en la necesidad de desmitificar estas consultas y acudir a los centros de salud o profesionales especializados ante cualquier síntoma que genere frustración o angustia.
Fuente informativa: Programa de Sexología del Hospital de Clínicas (UBA) / Entrevista en Infobae (Nicolás Sturtz).








