El Gran Premio de Bahréin de Fórmula 1 se perfila como un desafío de máxima exigencia para Franco Colapinto al mando del monoplaza del equipo Alpine. Durante los entrenamientos libres en el trazado de Sakhir, el piloto argentino concluyó en el último lugar de los cronómetros, aunque el registro respondió a un plan de trabajo estratégico: el equipo galo decidió volcar los recursos a tandas largas con tanques llenos y evaluación de ritmo de carrera, dejando de lado los intentos rápidos de clasificación a una vuelta.
La decisión obedeció a la dura penalización de 15 posiciones en la grilla de salida que el bonaerense deberá purgar este domingo. El origen de la sanción se divide en dos capítulos: arrastra cinco puestos pendientes por el incidente en pista durante la competencia de Bakú (donde se vieron involucrados Pierre Gasly y Lando Norris), sumados a otros 10 casilleros de penalización técnica tras la decisión de Alpine de montar una quinta unidad de combustión Mercedes, superando el límite anual permitido por el reglamento técnico de la FIA.
Apuesta al ritmo de carrera y degradación de neumáticos
A lo largo de la tanda libre, Colapinto completó 18 giros, posicionándose junto a Arvid Lindblad como uno de los volantes con mayor rodaje efectivo en el asfalto bareiní para recopilar datos sobre el desgaste de las cubiertas y el balance aerodinámico. En los puestos de vanguardia, Charles Leclerc estableció el tiempo de referencia, seguido en los primeros escalones por Lewis Hamilton y Oscar Piastri, mientras que Pierre Gasly ubicó al segundo Alpine en el décimo casillero.
La sesión concluyó bajo bandera de Virtual Safety Car a raíz del abandono en pista del Audi de Gabriel Bortoleto. Con la certeza de tener que partir desde el fondo del pelotón (en el penúltimo cajón de partida), el argentino y su cuerpo de ingenieros apostarán todas sus fichas a una estrategia agresiva de paradas en boxes y al ritmo sostenido de carrera para abrirse paso e intentar una heroica remontada en el desierto de Medio Oriente.








