Una cadena de desprolijidades organizativas, conflictos económicos y cancelaciones de vuelos convirtió la previa del amistoso entre la Selección Argentina y Burkina Faso en un auténtico dolor de cabeza logístico. El encuentro, programado para disputarse esta noche a partir de las 21:00 en el Estadio Monumental, se llevará a cabo a contrarreloj y con un combinado africano sensiblemente diezmado, integrado en su mayoría por juveniles de la categoría Sub-23 tras la negativa de sus principales figuras internacionales a viajar a Sudamérica.

El conflicto se desató luego de que el vuelo que debía trasladar a la delegación burkinesa desde Marruecos el pasado 30 de septiembre fuera cancelado intempestivamente, dejando varado al plantel tras un duelo de Eliminatorias africanas. En paralelo, medios de ese país como Faso Sports denunciaron públicamente condiciones comerciales abusivas pactadas entre la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y la firma intermediaria Eurodata Sport Ltd: señalaron que la entidad encabezada por Claudio Tapia se limitó a costear traslados y hospedaje, pero omitió fijar un cachet por presentación o repartir utilidades por la recaudación del evento.

La falta de incentivos económicos, sumada a la incertidumbre del traslado, motivó una huelga interna de los referentes del seleccionado mayor de los «Potros», quienes rechazaron embarcarse hacia Buenos Aires. Para evitar la cancelación del compromiso y severas sanciones disciplinarias, la Federación Burkinesa de Fútbol (FBF) resolvió levantar la concentración de su representativo Sub-23 —que debía medirse ante Mali— e incluir de urgencia a sus juveniles en un vuelo chárter contratado el viernes por la noche desde Casablanca. El adversario arribará a suelo argentino con menos de seis horas de descanso antes del pitazo inicial.








