En un clima de máxima expectativa política que mantiene en vilo a todo el continente, cerca de 158,7 millones de brasileños acuden a las urnas este domingo 4 de octubre para elegir al próximo jefe de Estado de la mayor economía de América Latina. La contienda se presenta bajo un escenario de paridad absoluta y fuerte polarización entre el actual mandatario y referente del Partido de los Trabajadores (PT), Luiz Inácio Lula da Silva, quien persigue un inédito cuarto mandato, y el senador Flávio Bolsonaro, postulante del Partido Liberal (PL) que busca reconquistar el Palacio de Planalto capitalizando el caudal político y el legado de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro.
El acto electoral se inició con normalidad a las 8:00 (hora idéntica a la Argentina) y los centros de sufragio distribuidos a lo largo del extenso territorio nacional tienen previsto operar hasta las 17:00. Más allá de la trascendencia de la disputa por el sillón presidencial, la jornada reviste una magnitud institucional decisiva ya que la ciudadanía también vota para renovar la totalidad de las gobernaciones en los 27 estados federados, las 513 bancas de la Cámara de Diputados, dos tercios de los escaños del Senado y las bancadas de los parlamentos legislativos regionales.
Los últimos sondeos de opinión previos al silencio electoral reflejaron una competencia cabeza a cabeza entre el líder metalúrgico y el primogénito de la dinastía Bolsonaro, despegándose con holgura de las opciones minoritarias y alimentando la hipótesis de un desenlace que podría resolverse voto a voto. Mediante la celeridad que otorga el sistema de urnas electrónicas, las autoridades de la justicia electoral prevén divulgar los primeros cómputos oficiales a partir de las 19:00, arrojando una tendencia concluyente pocas horas después de cerrado el comicio.
Gentiliza: Noticias Argentinas








