El cierre de la «Argentina Week» en París dejó para la Casa Rosada un saldo que excede los anuncios de inversión: representó una tregua política en el exterior frente a un frente interno signado por tensiones parlamentarias y señales de enfriamiento económico. Tras compartir actividades protocolares en el Palacio del Elíseo y rondas con empresarios, el presidente Javier Milei y la secretaria general Karina Milei sellaron un acercamiento pragmático con los trece gobernadores que integraron la comitiva —entre ellos el sanjuanino Marcelo Orrego— con la mira puesta en el Congreso.

Bajo la articulación política del jefe de Gabinete, Diego Santilli, el oficialismo busca afianzar un bloque de contención federal para dos desafíos inmediatos en Buenos Aires: la suspensión de las elecciones primarias (PASO) para 2027 y el blindaje ante el intento de la oposición de derogar el mega DNU 70 en la Cámara de Diputados.
Fondos, obras y la negociación por las primarias

La distensión diplomática en territorio francés operó como marco para acelerar acuerdos legislativos de cara al último trimestre del año y la discusión del Presupuesto 2027:
- Suspensión de las PASO: En el oficialismo aseguran contar con el número de votos para avanzar en la reforma política, bajo la premisa de que eliminar las primarias desarticula el principal ordenador electoral del peronismo. La negociación central con los jefes provinciales pasa por garantías presupuestarias, reactivación de obras públicas y fondos coparticipables, un terreno donde las definiciones recaen sobre el ministro de Economía, Luis Caputo.
- El pacto de no agresión territorial: La directiva interna impartida por Karina Milei a los armadores libertarios apunta a «no plantar candidatos propios» en aquellos distritos donde los gobernadores aliados garanticen gobernabilidad y respaldo parlamentario a las iniciativas de Balcarce 50.
Ansiedad inversora e indicadores locales
Pese a los acuerdos por inversiones bajo el RIGI, el círculo rojo empresarial y los fondos internacionales mantienen reparos sobre la sustentabilidad política del programa de estabilización. La inquietud se vio alimentada por indicadores macroeconómicos recientes que inquietan al Palacio de Hacienda:
- Variables en baja: La caída del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) de -2,9% en julio, el retroceso en la industria manufacturera y el comercio, la suba de la pobreza y un riesgo país que volvió a superar los 650 puntos básicos.
- Sesión especial por el DNU 70: A partir de esta semana, el presidente de la Cámara baja, Martín Menem, deberá extremar negociaciones para contener el pedido opositor de sesión especial previsto para el jueves 15, tras el fallo judicial que devolvió vigencia a la Ley de Tierras.
Ruido interno con Bullrich y la fractura peronista
El escenario preelectoral comienza a evidenciar movimientos anticipados en los dos principales polos políticos:

- El armado de Patricia Bullrich: La senadora intensificó su perfil propio en el Coloquio de IDEA al presentar un proyecto de reforma tributaria y sugerir la continuidad del rumbo mediante una «reelección del proyecto» sin centrarse en la figura presidencial. Sectores del establishment exploran la hipótesis de un «mileísmo sin Milei», mientras la dirigente evalúa encuestas con la mira en marzo de 2027.
- La interna Kicillof-Cristina: En el peronismo, la insistencia del gobernador bonaerense Axel Kicillof por mantener las PASO como plataforma de legitimación choca con la «política de brazos caídos» de sectores del kirchnerismo duro alineados con Cristina Fernández de Kirchner, quienes ven con resignación o indiferencia la eventual derogación de las primarias en el Congreso.








