El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, anunció este lunes de manera sorpresiva la disolución de las Cortes Generales y la convocatoria a elecciones generales anticipadas para el domingo 29 de noviembre. La determinación pone punto final a la presente legislatura y se precipitó tras el duro revés parlamentario sufrido por el oficialismo en el Congreso de los Diputados, donde la oposición rechazó dos decretos centrales vinculados a la regulación del mercado de la vivienda.
La comunicación oficial tuvo lugar mediante una declaración institucional desde el Palacio de La Moncloa, luego de que Sánchez informara previamente de la medida al rey Felipe VI. El jefe del Ejecutivo formalizará la disolución parlamentaria a través de un Consejo de Ministros extraordinario, dando cumplimiento a los plazos fijados por la Constitución y la normativa electoral vigente. El detonante inmediato fue la votación legislativa en la que el Partido Popular (PP), Vox y Junts articularon sus bancadas para voltear las normativas sobre alquileres y desahucios, desnudando la extrema fragilidad de la mayoría parlamentaria que sostenía al gobierno de coalición.
Llamado a una mayoría progresista y polarización del escenario
Durante su alocución, Sánchez reivindicó los logros económicos y sociales de su mandato, aunque reconoció la parálisis que impone un Parlamento severamente fragmentado. Ante este panorama, apeló directamente a la movilización ciudadana en las urnas para forjar «una mayoría mucho más amplia y progresista» que permita destrabar reformas estructurales como el acceso a la vivienda frente a los alquileres turísticos y la especulación inmobiliaria.

El mandatario planteó la cita electoral del 29 de noviembre como un plebiscito determinante sobre el rumbo estratégico de España, confrontando su modelo de políticas públicas y contención social frente al avance de la derecha y la ultraderecha en el continente europeo. El escenario abre ahora una intensa e imprevista campaña electoral en la que el Partido Socialista buscará revalidar el mandato popular, mientras que la oposición buscará capitalizar el desgaste de La Moncloa para forzar una alternancia en el poder.







