Un atroz hecho conmociona a las provincias de Neuquén y Río Negro. Una niña de tan solo tres años, identificada como Bakari Eluney, fue asesinada a puñaladas durante el atardecer del último sábado en el interior de una vivienda ubicada sobre la avenida Siete Lagos, entre las calles Del Chilco y Del Pehuén, en la localidad turística de Villa La Angostura. Por el crimen se encuentra como único acusado e investigado el padre de la menor, un hombre de 36 años cuya identidad aún no fue confirmada de manera oficial por el Ministerio Público Fiscal ni por la Policía provincial, quien permanece internado en estado crítico y bajo estricta custodia judicial tras haberse provocado graves heridas cortantes en el cuello.
El desgarrador desenlace ocurrió tras un viaje familiar de más de 700 kilómetros que había emprendido la madre de la víctima, Anahí Pino (23), una joven emprendedora oriunda de Pomona y radicada en Lamarque, Río Negro. Anahí había viajado a la cordillera neuquina para visitar a su pareja, quien se encontraba residiendo temporalmente en Villa La Angostura por cuestiones laborales. Sin embargo, lo que se proyectaba como un reencuentro derivó en una feroz discusión doméstica: según la reconstrucción preliminar de la Fiscalía, en medio de la agresión hacia la mujer y con la presencia directa de la criatura en el ambiente, el atacante tomó un arma blanca y arremetió mortalmente contra la niña, quien era hija única y falleció casi en el acto debido a la gravedad de las lesiones padecidas.
La figura legal de femicidio vinculado y el estado del agresor
La madre de la menor logró escapar de la vivienda para pedir auxilio entre los vecinos de la zona y, si bien no sufrió heridas físicas de consideración, permanece internada en el hospital de Villa La Angostura bajo un protocolo especial de contención y asistencia psicológica permanente. Paralelamente, los investigadores judiciales constataron que no existían denuncias previas por violencia de género o conflictos intrafamiliares radicadas entre ambos.

La principal línea acusatoria que encabeza el fiscal del caso, Adrián De Lillo —con el auxilio del asistente letrado Ramiro Amaya y la supervisión del fiscal jefe Gastón Ávila—, apunta a que el ataque contra la pequeña tuvo la exclusiva finalidad de infligir un daño y sufrimiento psicológico irreparable y permanente a la madre. Por tal motivo, la carátula provisoria se encuadra como homicidio doblemente calificado por el vínculo y transversal o femicidio vinculado, una figura reservada para homicidios cometidos para castigar emocionalmente a una pareja o expareja.
Por estas horas, el acusado permanece internado con pronóstico reservado, en coma inducido y con consigna policial en el Hospital Ramón Carrillo de San Martín de los Andes, nosocomio al que debió ser derivado de urgencia tras intervenir quirúrgicamente las lesiones autoinfligidas en su cuello. La Justicia dispuso el allanamiento del inmueble donde se secuestró material balístico, prendas de vestir, cuchillos y teléfonos celulares, a la espera de una evolución médica favorable del sospechoso que permita celebrar la formal audiencia de imputación de cargos en los tribunales neuquinos.







