Un crimen estremecedor sacude a la provincia de Buenos Aires y conmociona a todo el país. La investigación en torno a la muerte de Nerea Geraldine Pereira, una niña de apenas 11 años hallada sin vida en una vivienda de la calle 19 al 1500 en Berazategui, dio un vuelco drástico en las últimas horas: el informe forense descartó categóricamente la versión de un suicidio que había intentado instalar la familia y determinó que la menor fue víctima de un feroz homicidio a golpes. A la par, el expediente sumó una inquietante línea investigativa para determinar si el ataque fatal ocurrió en el contexto de un presunto ritual de origen religioso.
El hallazgo se produjo el pasado 30 de septiembre en el baño del inmueble, donde el cuerpo fue encontrado en posición fetal y con una soga atada al cuello, escena mediante la cual su propia abuela intentó convencer a las autoridades de que se trataba de una autodeterminación. Sin embargo, la autopsia científica demolió esa coartada al confirmar que Nerea falleció producto de una rotura mortal en la aorta torácica, hemorragias internas masivas y múltiples traumatismos provocados por patadas, trompadas y golpes con objetos contundentes, confirmando que la escena del ahorcamiento fue completamente montada tras la golpiza para encubrir el asesinato.
Detenciones en el seno familiar y un contexto de abusos previos

Los peritos forenses establecieron además que el ataque final no fue un hecho aislado: el cadáver presentaba marcas de agresiones físicas de antigua data, claros signos compatibles con abusos sexuales previos y un evidente cuadro de vulnerabilidad y abandono crónico, en el que las alertas escolares tampoco funcionaron pese a sus reiteradas inasistencias a clases. Ante este cuadro, la titular de la UFI N°3 de Berazategui, Gabriela Mateos, ordenó la inmediata detención e imputación de la madre, la abuela y un tío materno de la víctima bajo el cargo de homicidio agravado por alevosía, delito que prevé la pena de prisión perpetua. En tanto, otro tío que intentó reanimarla con RCP fue desvinculado por falta de mérito.
En simultáneo, la Justicia incorporó testimonios calificados que señalan que miembros del círculo íntimo familiar participaban activamente de ceremonias y ritos de la religión Umbanda en la vivienda, por lo que la fiscalía profundiza los peritajes para establecer con rigor si el brutal castigo estuvo enmarcado en alguna práctica ritual o si se trató de violencia intrafamiliar desmedida. Como medida de urgencia, la fiscal dispuso que los tres hermanos menores de Nerea, presentes en el domicilio al momento del hecho, presten declaración testimonial en Cámara Gesell para terminar de reconstruir el horror vivido puertas adentro.








