La planificación familiar y la corresponsabilidad en los métodos anticonceptivos muestran un salto significativo en la provincia. Durante este 2026, el servicio de Urología del Hospital Guillermo Rawson registró un incremento del 30% en las consultas y solicitudes para practicarse la vasectomía. Ante la creciente demanda y con el objetivo de evitar cuellos de botella en el nosocomio central —que concentra patologías de alta complejidad como tumores renales y de vejiga—, las autoridades sanitarias implementaron una estrategia de derivación hacia centros de salud periféricos para realizar estas intervenciones ambulatorias.
El médico urólogo Marcelo Salazar, integrante del equipo del Rawson, explicó que el servicio hospitalario cuenta con cuatro profesionales abocados a cirugías complejas, por lo que las vasectomías se canalizan hacia cinco urólogos que operan en efectores descentralizados. Estos centros cuentan con quirófanos y condiciones técnicas óptimas para una práctica que demanda entre 15 y 20 minutos de intervención, requiere anestesia local o sedación, y presenta una recuperación rápida sin necesidad de internación prolongada.
Planificación, economía y consultas a partir de los 18 años
El perfil mayoritario de los pacientes que deciden operarse se ubica entre los 35 y 45 años, tratándose en su mayoría de varones que ya fueron padres y buscan poner un límite definitivo a su descendencia motivados por factores personales, proyectos familiares y la coyuntura económica. Asimismo, influyen situaciones como separaciones o nuevos proyectos de vida, sumado al reconocimiento de que se trata de un procedimiento mucho menos invasivo que la ligadura tubaria en mujeres.

Un fenómeno que llamó la atención de los especialistas es la llegada de jóvenes de entre 18 y 22 años interesados en el procedimiento. En esas edades tempranas, el equipo médico activa instancias de asesoramiento informativo interdisciplinario con acompañamiento psicológico antes de la intervención. Si bien la técnica cuenta con una tasa de reversión médica cercana al 65%, se promueve como un método definitivo; de hecho, en el sistema público sanjuanino no se registran antecedentes de pacientes que hayan solicitado dar marcha atrás con la cirugía. Desde el área recordaron además que el procedimiento no altera la potencia ni el deseo sexual, pero no exime del uso de preservativo para la prevención de infecciones de transmisión sexual (ITS).







