La cotización internacional del crudo registró un nuevo sacudón alcista este jueves 8 de octubre, quebrando nuevamente la barrera psicológica de los 100 dólares por barril. El índice Brent, termómetro de referencia para el continente europeo, avanzó un 4,48% para posicionarse en los US$104,69 por barril, mientras que el crudo norteamericano West Texas Intermediate (WTI) trepó un 4,65% hasta alcanzar los US$92,39. El repunte obedece de forma directa a la amenaza de una nueva escalada bélica entre Estados Unidos e Irán, situación que reavivó los temores del mercado sobre severas restricciones y cortes en las rutas estratégicas del suministro global.
El tablero geopolítico en Medio Oriente volvió a recalentarse tras el cese de la tregua de un mes que había descomprimido temporalmente los precios, los cuales habían descendido a los 73 dólares tras un acuerdo de paz inicial. Sin embargo, la renovada injerencia iraní sobre las vías marítimas navegables —con especial foco en el tránsito por el Estrecho de Ormuz volvió a ser empleada como un mecanismo de presión sobre el comercio exterior. Si bien durante septiembre la oferta energética había mostrado síntomas de recuperación frente a los niveles previos al conflicto bélico, la nueva ola de cruces militares reactivó el riesgo de desabastecimiento.
A este complejo panorama en Medio Oriente se acopló un factor climático de peso en Occidente: el inicio de la temporada de tormentas y huracanes obligó a suspender parte de la actividad offshore en el Golfo de México, área que concentra aproximadamente el 15% de la producción anual de petróleo en Estados Unidos. La confluencia entre la tensión armada y el parate operativo en las plataformas marinas diluyó las esperanzas de una estabilización en los costos energéticos, reavivando las presiones sobre la inflación mundial y enfriando las posibilidades de una baja generalizada en las tasas de interés internacionales.








