La segunda jornada de paro de colectivos alcanzó su punto de mayor tensión en el microcentro sanjuanino. Cientos de choferes nucleados en la Unión Tranviarios Automotor (UTA) marcharon con bombos y banderas por calle Santa Fe —entre Mendoza y Entre Ríos— hasta copar las puertas de la Subsecretaría de Trabajo, en la previa de la audiencia clave convocada para destrabar el servicio.
En medio de la movilización, el delegado gremial Juan Pablo expuso la magnitud del descontento en diálogo con los medios presentes: «Se han convocado conductores de todas las empresas y los cuerpos de delegados. No pedimos nada más que se respete el acuerdo firmado: la escala de septiembre, las gratificaciones y los retroactivos adeudados».

El referente remarcó que el conflicto involucra a un universo cercano a 1.600 trabajadores en la provincia: «El trabajador viene cobrando con una escala de abril y estamos en octubre, la deuda es muy grande. Siempre somos rehenes de esta situación y no nos quedó otra alternativa tras presentar notas que jamás fueron respondidas».
La masiva movilización ocurre tras el rechazo sindical a una oferta informal que pretendía abonar la diferencia salarial en dos cuotas entre octubre y noviembre. Desde la conducción encabezada por Antonio Ruiz ratificaron que la retención de tareas seguirá por tiempo indeterminado si las empresas (ATAP) y el Gobierno no garantizan un esquema de pago íntegro.
Mientras las partes se sientan a negociar a contrarreloj en el interior del edificio laboral, la provincia permanece a pie, con comercios golpeados, inasistencias escolares justificadas y casos críticos en el área de salud, como el de pacientes oncológicos varados sin poder retirar su medicación. La definición en la mesa de diálogo determinará si los colectivos vuelven a salir a las calles durante la tarde.








