El mercado energético internacional volvió a ingresar en una zona de alta turbulencia. Este jueves, el petróleo crudo Brent perforó al alza la barrera psicológica de los US$105 por barril —tocando picos de US$105,37—, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) estadounidense sobrepasó los US$90. La escalada marca los valores más elevados del crudo en casi un mes y responde a una peligrosa combinación de hostilidades militares en Medio Oriente y contingencias climáticas severas en Norteamérica.
Ataques en el estrecho de Ormuz: el cuello de botella del mundo
El principal factor de desestabilización se concentra en el estrecho de Ormuz, el paso marítimo más estratégico del planeta. En las últimas jornadas, Teherán redobló los ataques y maniobras hostiles contra buques petroleros que navegan por el canal, disparando el temor a un bloqueo o interrupción en el suministro.
La dimensión del corredor explica la reacción inmediata de los mercados: según cifras de la Administración de Información Energética de EE.UU. (EIA), por esa angosta vía transitan alrededor de 20,9 millones de barriles diarios, lo que representa aproximadamente el 20% del consumo mundial de hidrocarburos líquidos. Debido a que los oleoductos terrestres alternativos solo absorberían una fracción menor de ese flujo, cualquier amenaza directa sobre los buques tanque dispara primas de riesgo inmediatas en las cotizaciones globales.
Freno a la extracción por el huracán Isaías y riesgo inflacionario
En simultáneo, el avance del huracán Isaías sobre las aguas del Golfo de México forzó a las petroleras que operan en Estados Unidos a evacuar plataformas marinas y suspender de emergencia las tareas offshore. La cuenca del golfo aporta cerca del 15% del crudo estadounidense, por lo que la merma temporal en la extracción le quitó aún más oferta a un mercado ya tensionado.
La disparada de los precios enciende alarmas en la economía global por su impacto directo en los costos de refinación, transporte marítimo y terrestre, logística, insumos industriales y tarifas eléctricas, funcionando como un acelerador de la presión inflacionaria internacional. Operadores y analistas siguen de cerca si el conflicto en el Golfo Pérsico escala hacia enfrentamientos de mayor escala y cuál será el tiempo de reapertura de los pozos cerrados en el Golfo de México.








