La reciente resolución de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que restableció de manera provisoria la vigencia de la Ley de Tierras Rurales (Ley N° 26.737), sacudió el tablero político del Congreso. La decisión judicial impactó de lleno en la sesión especial convocada por bloques opositores para el próximo jueves 15 de octubre en la Cámara de Diputados, cuyo objetivo central es rechazar y derogar el DNU 70/2023 firmado por el presidente Javier Milei. Aunque el temario incluye también iniciativas sobre discapacidad y desendeudamiento familiar, la medida cautelar enfrió los consensos y puso en seria duda la posibilidad de alcanzar el quórum de 129 bancas.
La presentación que derivó en la intervención judicial fue promovida por la Asociación Civil Árbol de Pie de Bariloche, argumentando que desregular los topes a la extranjerización territorial compromete recursos estratégicos, el medioambiente y derechos de pueblos originarios. Pese a que el fallo judicial quitó urgencia al reclamo, bancadas como Unión por la Patria, el Frente de Izquierda, Encuentro Federal y sectores de Provincias Unidas ratificaron la necesidad de sesionar. Figuras como Germán Martínez, Esteban Paulón y Pablo Juliano advirtieron que la soberanía de las tierras no puede supeditarse al vaivén de medidas cautelares y reclamaron que el Congreso ejerza el control de constitucionalidad definitivo volteando el decreto.
Por su parte, el oficialismo de La Libertad Avanza y sus aliados confían en que los bloques provinciales dialoguistas no bajarán al recinto tras el pronunciamiento de la Corte, desactivando la ofensiva opositora. Para contener el conflicto por vía institucional, el presidente de la Cámara baja, Martín Menem, y el bloque libertario convocaron a un plenario de las comisiones de Asuntos Constitucionales y Legislación General para debatir el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. Dicha iniciativa incluirá un capítulo específico consensuado sobre tierras rurales, con límites a compradores extranjeros acordes a los planteos de fuerzas aliadas, apostando a desarticular la sesión del jueves y blindar el corazón del mega DNU presidencial.








