En el marco del Día Mundial de la Salud Mental, el impacto de los regímenes de trabajo en alta montaña sobre el bienestar físico y psicológico de los operarios volvió al centro de la escena. En diálogo con el programa Ecosistema Minero por Radio Colón, Leandro López, gerente de Clínica Alemana —institución con más de 30 años de trayectoria en medicina laboral—, analizó los desafíos sanitarios que atraviesa el sector minero e insistió en la necesidad de avanzar hacia una «medicina predictiva» que vaya más allá del clásico apto médico de ingreso.
Salud mental en campamentos: aislamiento, descanso y seguimiento continuo
Durante la entrevista, López advirtió que la noción de seguridad minera suele concentrarse en los elementos de protección personal, tecnología e infraestructura, dejando en un segundo plano el estado mental del operario. «La persona que está detrás de las máquinas enfrenta semanas lejos de su familia, con rosters prolongados, aislamiento y muchas veces problemas para conciliar el sueño. El descanso es un pilar crítico que, si se altera, puede desencadenar ansiedad, estrés o consumo de sustancias», explicó.
Para abordar esta problemática, remarcó que las empresas deben capacitar a los supervisores de turno para detectar alertas tempranas —como cambios bruscos de humor o aislamiento social— y aplicar programas de acompañamiento interdisciplinario: «En la minería se trabaja con maquinarias de máxima concentración, donde un error por fatiga o desatención puede ser gravísimo para el propio trabajador o sus compañeros».
Las patologías más frecuentes y el alarmante antecedente en la región
Al detallar los resultados de los exámenes preocupacionales y periódicos, el directivo indicó que las afecciones más detectadas son hipertensión, obesidad, problemas odontológicos y dislipemias (triglicéridos y colesterol elevado). No obstante, puso el foco en el creciente impacto del consumo de sustancias: «En el ámbito minero de Chile, colegas nos comentaban que más del 70% de los postulantes rebotados no superan el apto por problemas de consumo. Es una problemática que viene creciendo y de la que debemos tomar conciencia para que la gente no quede fuera del mercado laboral».
Frente a cuadros crónicos, Clínica Alemana implementa un esquema de monitoreo continuo que deriva al paciente con nutricionistas o cardiólogos para reevaluar su evolución cada 30 o 60 días, evitando que pierda su aptitud laboral con el paso de los años.
IA y medicina predictiva para agilizar historias clínicas
Por último, López destacó el desarrollo de plataformas digitales propias que unifican la historia clínica del trabajador (aptos, ausentismos, bajas temporales y capacitaciones) e incorporan herramientas de inteligencia artificial para agilizar diagnósticos predictivos. «La IA no sustituye al criterio médico, pero permite cruzar datos masivos en segundos para anticipar escenarios clínicos futuros y cuidar mejor a la persona», concluyó, señalando que la clínica mantiene una capacidad operativa de entre 80 y 100 evaluaciones diarias con proyecciones de ampliación ante la reactivación minera en San Juan.








