La Corte Suprema de Justicia de la Nación quedó sumergida en una profunda tormenta institucional tras protagonizar un abrupto cambio de criterio en el lapso de apenas una semana respecto a la venta de tierras a extranjeros fijada en el mega DNU 70/23 de Javier Milei. La seguidilla de fallos contrapuestos no solo expuso una fractura interna en el máximo tribunal —marcada por una dura disidencia del ministro Carlos Rosenkrantz—, sino que encendió de inmediato las alarmas en el sector productivo y corporativo ante el riesgo de un escenario de inseguridad jurídica, con especial preocupación en la industria minera y los futuros litigios sobre la Ley de Glaciares.
La controversia se originó cuando los jueces Horacio Rosatti, Ricardo Lorenzetti y Carlos Rosenkrantz anularon por unanimidad, amparándose en cuestiones estrictamente técnicas, una medida cautelar impulsada por veteranos de Malvinas de La Plata (CECIM). Esa decisión restituyó transitoriamente la desregulación dispuesta por el Gobierno nacional. No obstante, frente a la inmediata ola de cuestionamientos sociales y políticos en el Congreso, el cuerpo ensayó una inédita aclaración pública y, siete días después, dio curso en trámite exprés a un amparo presentado por la ONG ambientalista «Árbol de Pie» en Bariloche, suspendiendo nuevamente la normativa hasta que se dilucide la cuestión de fondo.
Este brusco volantazo profundizó el malestar en el seno de la Corte: Rosenkrantz se plantó en minoría y advirtió con firmeza que este comportamiento socava la credibilidad pública y la autoridad institucional del tribunal. En las provincias cordilleranas y en el ámbito empresarial el eco fue inmediato. La mayor inquietud recae sobre las inversiones a largo plazo, puntualmente en los proyectos mineros cuyos marcos normativos e incentivos —incluyendo las reformas a la Ley de Glaciares— enfrentan recursos de amparo radicados en la Justicia. La falta de certidumbre y predictibilidad jurisprudencial reabre así el fantasma de la inestabilidad para la llegada de capitales estratégicos.
Fuente: Diario 13 San Juan








