Alpine atraviesa el tramo más delicado y desafiante de la temporada 2026 en la máxima categoría del automovilismo mundial. En el reciente Gran Premio de Singapur, disputado en el circuito callejero de Marina Bay, el equipo francés encendió las alarmas debido a graves fallas mecánicas en el monoplaza A526 de Franco Colapinto, quien debió abandonar tanto en la carrera Sprint —por problemas de energía en el motor eléctrico— como en la competencia principal del domingo a raíz de una falla en la transmisión. Esta sequía técnica se sumó a la mala racha de su compañero, Pierre Gasly, quien acumula cuatro fechas consecutivas sin sumar puntos.
La escudería de Enstone, que había comenzado el año como la gran revelación metiéndose de manera sostenida en el top ten y consolidándose como la mejor estructura detrás de los cuatro equipos dominantes (Mercedes, Ferrari, McLaren y Red Bull), vio recortada su ventaja en el Campeonato Mundial de Constructores. El avance técnico de Racing Bulls —gracias a un paquete de mejoras aerodinámicas y en los frenos estrenado en Bélgica— le permitió al equipo satélite de Red Bull desbancar a Alpine del quinto puesto, acumulando 100 unidades frente a los 68 puntos que ostenta el conjunto galo.
A pesar de que el cambio a la unidad de potencia de Mercedes había aportado un salto cualitativo en competitividad y confiabilidad en comparación con los motores Renault, los recientes inconvenientes obligaron a la escudería a abrir una investigación a fondo en la fábrica de Enstone. El jefe de equipo, Steve Nielsen, remarcó la necesidad de recuperar la solidez técnica para que ambos pilotos vuelvan a pelear en la zona de puntos. Con seis fechas por delante y sin carreras Sprint en el horizonte, el desafío de Alpine será frenar el avance de sus perseguidores y recortar la brecha de 32 puntos, una diferencia que además de lo deportivo representa al menos 10 millones de dólares en premios de constructores.








