Tomar el colectivo dejó de ser la opción automática e indiscutida para miles de sanjuaninos. En lo que va de 2026, la provincia registra un descenso de entre el 12% y el 15% en la cantidad de pasajeros de la Red Tulum, una marcada merma que encendió las luces de alerta en la Secretaría de Tránsito y Transporte y obligó a las autoridades provinciales a abrir un estudio exhaustivo para evaluar su impacto operativo y financiero.
El fenómeno comenzó a percibirse de forma incipiente en diciembre de 2025 y se profundizó con el correr de los meses actuales, quebrando la estabilidad que el sistema de transporte local había sostenido durante los últimos años tras la pandemia.
Diagnóstico oficial: billetera, aplicaciones y cambio cultural
El secretario de Tránsito y Transporte de San Juan, Marcelo Molina, señaló que la situación combina factores económicos con una profunda transformación en la movilidad urbana cotidiana:
- Pérdida de poder adquisitivo: Frente a presupuestos familiares ajustados, muchos usuarios recortan traslados innecesarios o buscan alternativas más económicas.
- Competencia de aplicaciones y motos: Históricamente el mercado se dividía entre el colectivo y cerca de 1.500 taxis y remises. Hoy, el avance masivo de las plataformas de viajes (Uber, Cabify, Didi), la bicicleta y los monopatines ganaron protagonismo. A esto se suma el auge de las dos ruedas: entre enero y septiembre de 2026 se patentaron 11.919 motos en San Juan, lo que representa un salto del 57% respecto del mismo período de 2025, según datos de ACARA.
- Menos trámites y compras presenciales: El pago de servicios digitales, las billeteras virtuales, el homebanking y el comercio electrónico eliminaron la obligación histórica de «ir al centro» para cobrar, pagar boletas o comprar, acercando a la provincia al concepto urbano de resolver necesidades básicas en cercanía.
El dilema financiero de las empresas y las frecuencias
La retracción de pasajes impacta de lleno en la ecuación económica del sistema:
- Composición del boleto: Molina puntualizó que solo entre el 16% y el 17% de los usuarios abona la tarifa plana básica de $1.300. El resto accede a tarifas sociales, descuentos o regímenes de gratuidad como el boleto estudiantil, sostenidos mediante aportes estatales.
- Monitoreo de recorridos: Por el momento, el Gobierno descartó una reducción generalizada de frecuencias. No obstante, se encuentra monitoreando línea por línea para identificar en qué troncales o barrios periféricos se concentra el mayor éxodo de pasajeros y así evitar desequilibrios en el costo por kilómetro.
- El antecedente del paro: La fragilidad del sector quedó expuesta la última semana con el paro de la UTA por reclamos salariales, que paralizó los colectivos durante más de 37 horas y forzó a miles de trabajadores a volcarse a pie, en moto o mediante autos de alquiler.








