La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) profundizó sus cruces de datos y controles sobre la economía digital, poniendo el foco sobre los ingresos generados a través de OnlyFans. La embestida fiscal desató preocupación entre modelos y creadoras de contenidos locales, quienes comenzaron a recibir intimaciones por deudas e inconsistencias tributarias que alcanzan sumas astronómicas, en algunos casos por montos que rondan los 300.000 dólares generados entre 2022 y 2024, más intereses resarcitorios y multas.
La controversia sacó a la luz el rol de las agencias de representación que intermedian en la industria. Muchas usuarias denunciaron que sus perfiles, pasarelas de pago y facturación global eran administrados de forma directa por intermediarios externos, recibiendo ellas únicamente una fracción menor o un haber mensual fijo. Sin embargo, para los sistemas del fisco, la totalidad del volumen transaccionado impacta de lleno sobre el titular registral del perfil, desatando una severa inconsistencia entre lo percibido en mano y lo detectado por el organismo recaudador.
Exportación de servicios y la advertencia de los tributaristas
Desde el punto de vista impositivo, la actividad califica como una prestación de servicios independiente con rentas del exterior, lo que la enmarca bajo el régimen de exportación de servicios. Quienes la ejercen deben tributar bajo el Monotributo —si no exceden las escalas máximas— o encuadrarse en el Régimen General (IVA y Ganancias), emitiendo la respectiva Factura E. Especialistas contables advirtieron que la interoperabilidad entre billeteras virtuales, procesadores internacionales y bancos locales hace que los fondos sean totalmente trazables, por lo que instaron a formalizar contratos y respaldos documentales para evitar embargos o ajustes tributarios de oficio.



