En medio de crecientes tensiones geopolíticas y expectativas en torno a una posible cumbre diplomática, el régimen norcoreano volvió a mostrar su poderío armamentístico. El dictador Kim Jong Un asistió este domingo a la inauguración oficial del Museo de la Revolución de la Defensa, acompañado por su esposa, Ri Sol Ju, y su hija, conocida como Ju Ae. Durante el recorrido por las instalaciones, la agencia estatal KCNA difundió imágenes que exponen el desarrollo bélico alcanzado bajo su mandato, destacando la presencia del misil balístico intercontinental Hwasong-20.

De acuerdo con análisis militares internacionales, el nuevo sistema estratégico cuenta con pantallas de visualización que exhiben diseños de ojivas múltiples y un alcance proyectado que no sólo cubre la totalidad del territorio continental de Estados Unidos, sino que se extiende hacia regiones de Oriente Medio, Australia y Sudamérica. Especialistas en seguridad indicaron que la institucionalización de esta muestra permanente busca cimentar el legado nuclear del régimen y otorgar una posición de fuerza de cara a un eventual encuentro con el presidente estadounidense, Donald Trump, previsto para mediados de noviembre durante la cumbre de la APEC en Asia.








