A menos de una semana del destructivo aluvión que azotó a Las Condes, la capital chilena volvió a sufrir este martes el impacto severo de tormentas asociadas al fenómeno de El Niño. El temporal provocó anegamientos masivos en arterias viales e interiores de edificios, copiosa caída de granizo que cubrió el suelo a modo de manto de nieve, y ráfagas huracanadas que desprendieron la techumbre completa de una concurrida terminal de transporte terrestre.
Frente a la gravedad del cuadro, el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred) declaró la alerta roja climática para toda la Región Metropolitana, mientras que la Dirección Meteorológica de Chile extendió la advertencia a toda la franja central del país, desde Coquimbo hasta la región del Biobío. En paralelo, la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC) reportó que más de 36.000 hogares quedaron sin suministro eléctrico debido a la caída de postes y árboles sobre el tendido de media tensión.
Destrozos en la Estación Central y parálisis en el Metro
Uno de los sectores más castigados fue la Terminal Sur de la Estación Central, donde un violento torbellino arrancó por completo las estructuras metálicas y chapas del techo, precipitándolas sobre el patio de maniobras de los colectivos ante el pánico de los pasajeros. En tanto, las comunas de Santiago Centro, Providencia, Macul y Ñuñoa registraron importantes inundaciones que obligaron al Metro a limitar sus frecuencias y habilitar estaciones exclusivamente para la evacuación y salida de usuarios.
El ministro del Interior de Chile, Claudio Alvarado, confirmó la activación plena de los protocolos de protección civil para asistir a las familias damnificadas y monitorear el retorno seguro a los hogares. Las autoridades trasandinas estiman que las contingencias climáticas desatadas desde mediados de año por la corriente de El Niño acumulan un saldo de al menos 16 víctimas fatales y más de 3.000 personas damnificadas a nivel nacional.








