El escenario climático y meteorológico genera máxima preocupación en todo el territorio nacional, con especial foco en el noreste argentino. De acuerdo con un exhaustivo informe emitido en octubre por la Organización Meteorológica Mundial (OMM), existe una probabilidad cercana al 100% de que el evento El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) se mantenga activo y continúe prolongándose hasta abril de 2027, consolidando un periodo extenso marcado por lluvias recurrentes, desbordes hídricos y crecidas extraordinarias en la región del Litoral. Esta persistencia climática pone a prueba los sistemas de defensa civil y los planes de contingencia en las provincias ribereñas.
La situación más crítica y urgente se registra en la provincia de Misiones, donde el río Iguazú experimentó un abrupto e intenso incremento en su caudal —con una crecida que superó los cinco metros en cuestión de horas—, obligando a las autoridades provinciales y a la Prefectura Naval Argentina a desplegar operativos preventivos, evacuar establecimientos comerciales ubicados en zonas costeras y suspender temporalmente las actividades portuarias y náuticas. Si bien la Intendencia del Parque Nacional Iguazú dispuso la reapertura gradual de los paseos superiores e inferiores en las Cataratas tras la tregua en las precipitaciones, el monitoreo sobre los niveles del agua no se detiene. En paralelo, los organismos de protección civil mantienen un seguimiento riguroso de las cuencas del NEA ante los acumulados pluviales proyectados entre los 20 y 80 milímetros, con picos máximos localizados que podrían alcanzar los 120 milímetros en distintas áreas de Misiones, Corrientes, Entre Ríos, el norte de Santa Fe y el este de Chaco.
El panorama se completa con el comportamiento de las grandes represas hidroeléctricas de la región. En el caso de Yacyretá, sobre el río Paraná, los caudales afluentes se han ubicado muy por encima de los valores normales, registrando incrementos del 37% en septiembre y del 40% en octubre, con proyecciones que estiman afluencias de entre 29.000 y 32.000 metros cúbicos por segundo debido a las descargas provenientes de las presas brasileñas y las lluvias en la cuenca alta. Esta masa hídrica motivó la apertura de vertederos y el cierre preventivo del paso fronterizo internacional que une Ituzaingó (Corrientes) con Ayolas (Paraguay). Asimismo, en la represa de Salto Grande sobre el río Uruguay, el caudal de erogación se mantiene elevado entre los 18.000 y 18.500 metros cúbicos por segundo, impactando directamente en localidades entrerrianas y correntinas. Como resultado de estas crecidas, ciudades como Paso de los Libres y Alvear reportan familias evacuadas y anegamientos, mientras que en Monte Caseros se registraron cortes de energía y la interrupción del servicio fluvial internacional con Uruguay, evidenciando la magnitud de un fenómeno que continuará desafiando a la región durante los próximos meses.








