Una escena de dolor e impotencia sacudió este jueves a la ciudad de Peshawar, al noroeste de Pakistán, tras el catastrófico derrumbe del techo de una escuela que causó la muerte de al menos 28 personas —27 alumnos y un docente— y dejó más de una treintena de heridos. La estructura del establecimiento educativo cedió en pleno dictado de clases matutinas, provocando un colapso en cadena que aplastó un aula ubicada en el piso inferior y sepultó a decenas de menores bajo pesados bloques de concreto.
Frente a la magnitud de la catástrofe, los servicios de emergencia movilizaron a más de 60 rescatistas y 16 ambulancias pertenecientes al cuerpo Rescue 1122. Las víctimas de mayor complejidad fueron trasladadas al hospital Lady Reading de Peshawar, donde las autoridades sanitarias declararon el alerta rojo y confirmaron que al menos seis de los heridos permanecen internados en estado crítico con pronóstico reservado. A la par, personal de bomberos y vecinos de la zona trabajaron contra reloj para remover los escombros y constatar que no quedaran más chicos atrapados.

Déficit estructural, detención del propietario y conmoción oficial
El jefe de la Policía de Peshawar, Saeed Ahmed, confirmó que el edificio presentaba severas deficiencias edilicias previas y un evidente sobrepeso en la estructura superior, razón por la cual la Justicia local ordenó la inmediata detención del propietario del establecimiento. Bilal Ahmad Faizi, vocero de las fuerzas de rescate, detalló que el impacto de una losa sobre otra pulverizó el recinto inferior, dificultando las maniobras iniciales de extracción de sobrevivientes. Por su parte, el gobernador de la provincia de Khyber Pakhtunkhwa, Faisal Karim Kundi, exigió un informe pericial exhaustivo para deslindar responsabilidades penales.
La catástrofe provocó el pronunciamiento de la cúpula institucional pakistaní. El presidente Asif Ali Zardari catalogó el siniestro como un «drama desgarrador», mientras que el primer ministro Shehbaz Sharif expresó su pesar y ordenó brindar auxilio médico inmediato a los deudos. La tragedia volvió a evidenciar la crisis recurrente de infraestructura que atraviesa el país asiático: en junio pasado, otros 14 menores perdieron la vida por la caída del techo de un centro de apoyo en Lahore, a lo que se suma el recordado colapso de un edificio de cinco pisos en Karachi en 2025 que se cobró 27 víctimas fatales por la falta de controles edilicios y el empleo de materiales deficientes.








