Ante la inminencia del aumento de los caudales por los deshielos cordilleranos, la Junta de Riego de Calingasta encendió una luz de alarma sobre el estado de la red hídrica departamental y las complicaciones burocráticas que traban las tareas de limpieza y defensa. En diálogo con Radio Colón, el titular de la entidad, Horacio Rubilar, detalló los operativos en marcha en los cauces del río y advirtió sobre el atraso en los canales secundarios debido a la falta de fondos operativos directos.
El dirigente rural recordó que a principios de agosto presentaron una nota formal ante la Gobernación advirtiendo sobre las nevadas históricas registradas en la alta cordillera. A partir de esas gestiones, desde hace un mes se desplegó maquinaria pesada de la Dirección Provincial de Vialidad y de Hidráulica para intervenir sobre las márgenes del cauce: los trabajos avanzan desde el sur de Barreal hacia el norte, con tareas en el frente del matadero municipal, en el río Calingasta —donde operan topadoras y retroexcavadoras levantando sauces del lecho— y en el puente de Villa Calingasta, donde una máquina D10 y dos palas cargadoras realizan tareas de desbanque para evitar embalses peligrosos. Próximamente se prevé trasladar equipos a Villa Nueva para reforzar las defensas sobre el río Castaño.
Canales frenados y el reclamo por la «Fuente 12»
A pesar de los avances en los ríos, el escenario en la red secundaria de riego resulta crítico. Rubilar denunció que las labores de monda mecánica en los canales se encuentran prácticamente paralizadas debido a demoras de pago a las empresas prestadoras, al punto de que una máquina fue retirada en pleno trabajo. Con el mes de noviembre encima, existen sectores del sistema que no podrán soportar el ingreso de caudales mayores por falta de sección y acumulación de embanques.
Frente a esta situación, la Junta de Riego reiteró su pedido urgente a los legisladores provinciales y al Ejecutivo para modificar el sistema administrativo de la «Fuente 12», la cuenta recaudadora donde ingresan los pagos del canon que aportan los propios regantes. Rubilar explicó que la excesiva centralización estatal provoca demoras de hasta ocho meses para liberar pagos indispensables, trabando desde contrataciones directas hasta reparaciones menores como el auxilio de una goma pinchada. «Necesitamos descentralizar esa cuenta para tener viabilidad y prioridad en los trabajos de invierno; no podemos estar en noviembre pidiendo auxilio cuando las solicitudes se hicieron en enero. Esto termina perjudicando directamente al chacarero que tiene sembrado ajo, cebolla o viñedos», sentenció el titular de la Junta.








