En un megaoperativo coordinado bajo estrictas medidas de seguridad, el Gobierno nacional formalizó la finalización de la primera fase del traslado de internos desde la histórica cárcel de Villa Devoto hacia el nuevo Complejo Penitenciario Federal VIII de Marcos Paz. El anuncio contó con la presencia de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el jefe de Gabinete, Diego Santilli; la ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva; y la legisladora porteña Pilar Ramírez, quienes ponderaron el cierre de un ciclo penitenciario que se discutió durante décadas.
El procedimiento integral contempló la reubicación de 1.400 personas privadas de su libertad mediante un comando unificado integrado por las cinco fuerzas federales. La logística operativa incorporó un esquema de digitalización y control de punta: seguimiento individual mediante códigos QR para registrar salidas y arribos, triaje sanitario preventivo, revisiones médicas exhaustivas y reuniones informativas previas con familiares de los reclusos. Asimismo, más de 1.080 agentes del Servicio Penitenciario Federal realizaron pruebas operativas de las flamantes instalaciones durante diez jornadas consecutivas, bajo la supervisión de la Justicia y con veeduría de la Pastoral Penitenciaria de la Iglesia católica.
«En tiempo récord y sin incidentes» Durante la presentación, Karina Milei remarcó que se trata de «una promesa que llevaba muchos años y que el Gobierno nacional hizo realidad en pocos meses para devolverle este espacio a los vecinos de Villa Devoto». En la misma línea, la ministra Monteoliva calificó la maniobra como «un hito ejecutado en tiempo récord, sin motines, sin conflictos y sin fugas», destacando la articulación técnica y política entre Nación y la Ciudad de Buenos Aires para optimizar las condiciones laborales del personal penitenciario y desarticular un foco de tensión urbana en el corazón de la Capital Federal.








