Frente al inicio de la temporada y el pronóstico de precipitaciones asociadas al fenómeno de El Niño, el Ministerio de Salud Pública de San Juan reforzó las pautas de vigilancia epidemiológica para evitar la proliferación del mosquito Aedes aegypti, transmisor del dengue, zika, chikungunya y fiebre amarilla. En diálogo con Radio Colón, Liliana Salvá, jefa del Programa de Control de Vectores de la provincia, llevó tranquilidad a la población al confirmar que actualmente no se reportan casos activos ni importados en territorio sanjuanino, aunque advirtió que la clave radica en extremar los cuidados intradomiciliarios.
«Sin mosquito no hay dengue. En San Juan tenemos el vector, pero no la circulación del virus; el riesgo comienza cuando una persona infectada llega de otra provincia o país y un mosquito local la pica, iniciando el ciclo autóctono. Por eso, el descacharrado y la eliminación de reservorios de agua en los hogares son la barrera principal», remarcó la especialista.
Cómo evitar criaderos y la diferencia con el «mosquito de la inundación»
Salvá recordó que el Aedes aegypti es un mosquito de hábitos netamente urbanos y domiciliarios, cuyas hembras depositan sus huevos en las paredes internas de cualquier recipiente que acumule agua estancada por más de cinco a siete días. Con temperaturas elevadas y humedad ambiental, estos huevos eclosionan rápidamente pasando por etapas de larva y pupa hasta convertirse en el ejemplar adulto de color negro y patas con rayas blancas.
Respecto a las zonas con anegamientos o charcos tras lluvias, aclaró una duda frecuente: en esos espacios abiertos proliferan otras especies conocidas como “mosquitos de la inundación”, los cuales generan molestias por picaduras pero no son vectores de dengue ni chikungunya.

Alerta por síntomas y vigilancia ante alacranes
Desde el área sanitaria hicieron hincapié en acudir de inmediato a centros de salud ante la aparición de signos sospechosos, especialmente en personas con antecedentes de viaje reciente al norte argentino o a países limítrofes:
- Fiebre alta y repentina.
- Dolor de cabeza intenso y dolor retroocular (detrás de los ojos).
- Dolores articulares y musculares severos (conocida popularmente como «fiebre quebranta huesos»).
- Decaimiento generalizado.
Por último, ante la preocupación expresada por vecinos en departamentos como Albardón por la aparición de alacranes, Salvá señaló que la División Epidemiología y el área de Zoonosis coordinan tareas preventivas. Al no existir insecticidas residuales efectivos para arácnidos, el foco preventivo apunta a evitar escombros y desmalezar patios, teniendo en cuenta que las lluvias y crecidas desplazan a estos animales ponzoñosos en busca de refugio dentro de las viviendas.







