El cuadro definitivo de la Copa Sudamericana 2026 quedó sellado este miércoles tras la resolución de la segunda semifinal. Atlético Mineiro se transformó en el rival de Boca Juniors para el choque decisivo luego de hacer valer la ventaja obtenida en la ida y clasificar pese a perder 2-0 frente a Montevideo City Torque en territorio uruguayo.
El conjunto charrúa dio pelea hasta los instantes finales con goles de Kevin Silva y Gary Kagelmacher, pero no le alcanzó para revertir el 3-0 que el «Galo» había edificado en Belo Horizonte. Con ese resultado global, los dirigidos por Rodolfo Arruabarrena se verán las caras ante el elenco brasileño el próximo sábado 21 de noviembre en el estadio Metropolitano Roberto Meléndez de Barranquilla, Colombia, en horario que confirmará la Conmebol en los próximos días.
La obsesión de la tercera corona y la sombra del escándalo de 2021
El duelo en tierras colombianas pondrá en juego hitos pesados para ambas instituciones:
- Por el récord histórico: Boca buscará mantener su efectividad del 100% en finales de Sudamericana (ganó las de 2004 ante Bolívar y 2005 frente a Pumas) para alcanzar su tercer trofeo y quedar en soledad como el máximo ganador de la historia del certamen, despegándose de Independiente, Lanús, Liga de Quito, Athletico Paranaense e Independiente del Valle.
- El estigma de las finales del «Galo»: Atlético Mineiro arrastra dos definiciones continentales consecutivas con derrota (cayó en la final de la Libertadores 2024 ante Botafogo y en la Sudamericana 2025 frente a Lanús), por lo que llega con la urgencia de cortar su racha negativa.
- Un cruce con sed de revancha: El choque reeditará la escandalosa serie de octavos de final de la Copa Libertadores 2021, recordada por los dos goles mal anulados a Boca a instancias del VAR, la eliminación por penales y la batalla campal posterior en los vestuarios del Mineirão, que terminó con gases lacrimógenos, vallas arrojadas, sanciones de Conmebol y el plantel xeneize demorado 12 horas en un micro frente a una comisaría brasileña.
A cinco años de aquellos incidentes, Barranquilla será el escenario neutral donde se escribirá un nuevo capítulo de alta tensión continental.








