La postergación en la publicación oficial de la licitación para el cupo 2027 de vehículos híbridos y eléctricos —que ingresan al país exentos de pagar el arancel de importación del 35%— desató una ola de incertidumbre y fuertes disputas corporativas en el sector automotor. Detrás de la demora de la resolución, que según fuentes oficiales lleva dos semanas lista para la firma en los despachos ministeriales, subyace un sensible factor geopolítico: el alineamiento del Gobierno nacional con los Estados Unidos tras la reciente suscripción de una Declaración Ministerial Conjunta junto a otros 13 países en Milwaukee, orientada a castigar el exceso de capacidad productiva y las prácticas comerciales desleales, un golpe directo contra las terminales de origen chino.
La suscripción de este documento diplomático sitúa a la administración libertaria ante una contradicción doctrinaria y comercial. Mientras el Ministerio de Economía logró en los últimos dos años presionar a la baja los valores del mercado interno mediante la habilitación de estos cupos arancelarios, los fabricantes tradicionales afirman que la medida provocó un desequilibrio artificial. Al acumularse los cupos de 2025 y 2026 por demoras burocráticas previas, ingresaron cerca de 80.000 unidades en apenas seis meses, lo que elevó la participación de estos modelos importados subsidiados al 15% en un mercado nacional que se retrajo a 530.000 operaciones anuales.

Lobby de terminales, el factor Tesla y el reclamo de los importadores La principal inquietud en las concesionarias radica en el nuevo criterio de adjudicación que aplicará el Palacio de Hacienda. En la industria crecen versiones sobre la posible eliminación de los subcupos por tecnología (híbridos suaves, convencionales, enchufables y 100% eléctricos) para dar paso a una fórmula que combine precios FOB, fechas de arribo, cuota de mercado (market share) e incluso niveles de producción nacional. Esta variable generó el inmediato rechazo de las cámaras importadoras, que advierten que priorizar la producción o la participación histórica dejaría prácticamente sin cupo a nuevos competidores de peso internacional como Tesla, que evalúa su desembarco en el país.
Frente a este escenario, importadores independientes reclaman adoptar esquemas similares a los de la región, como el modelo uruguayo que premia la tecnología sin fijar techos arbitrarios por cupos cerrados, o bien otorgar un volumen equitativo por marca para evitar privilegios hacia los gigantes asiáticos que operan con precios de dumping. Cualquier unidad que supere ese umbral debería abonar el arancel pleno del 35%, garantizando una competencia pareja de cara a los precios que regirán a lo largo del calendario 2027.








