Un violento episodio de inseguridad ocurrido en pleno centro de la Ciudad de San Juan derivó en una profunda indignación entre comerciantes y empleados, tras una polémica resolución judicial. Un sujeto con frondosos antecedentes, que había abandonado el Servicio Penitenciario Provincial hace apenas una semana y media tras purgar una condena, fue sorprendido hurtando mercadería en un supermercado de Avenida Alem, agredió a golpes a los trabajadores y los amenazó de muerte, pero recuperó la libertad a las pocas horas.
El hecho se registró durante la noche del lunes, alrededor de las 20:05, en la sucursal del supermercado Fuentes ubicada sobre avenida Alem 1099 Sur. El sospechoso fue identificado como Alfredo Emanuel Vargas. Al notar que intentaba escapar con artículos de limpieza —principalmente jabones y detergentes— escondidos entre sus prendas de vestir, uno de los empleados se interpuso en la línea de cajas para exigirle que devolviera los elementos, lo que desencadenó un violento forcejeo.
Violencia, amenazas de muerte y retención vecinal
Lejos de deponer su actitud, Vargas comenzó a lanzar trompadas y codazos contra el personal, llegando a quitarse el buzo para zafarse del agarre. En medio de los empujones, un proveedor mayorista que aguardaba en el local intervino con rapidez y le bloqueó la salida. Entre ambos lograron reducirlo sobre el suelo y retenerlo durante casi 25 minutos hasta el arribo de las patrullas policiales.
Durante el tiempo que permaneció inmovilizado, el delincuente profirió severas intimidaciones: amenazó de muerte al empleado y a su padre, asegurando conocer la dirección de sus domicilios y los horarios de sus movimientos familiares, además de insultar e intimidar a varias clientas que se encontraban comprando en el salón.
Criterio de oportunidad y malestar en el sector comercial
Pese a las características violentas del intento de robo y a la denuncia formal por amenazas de muerte, el caso no ingresó al fuero especial de Flagrancia. Según denunciaron los propios damnificados, el ayudante fiscal Alejandro Solera comunicó que no consideraba de interés persecutorio mantener al sospechoso detenido y dispuso su liberación inmediata bajo la aplicación del criterio de oportunidad.
Frente a esta orden judicial, los efectivos policiales debieron limitarse a labrar un acta contravencional por disturbios en la vía pública y trasladaron al hombre hasta la Comisaría 3ª, desde donde recuperó su libertad cerca de las 22:30. La decisión generó temor y malestar en la comunidad de comerciantes de la zona, que advierten sobre el desamparo laboral y judicial que enfrentan frente a delincuentes reincidentes.








