Tras tres meses de seguimientos y tareas encubiertas, efectivos de la Policía de San Juan desbarataron un punto de comercialización de estupefacientes que operaba bajo la fachada de un comercio barrial en el interior del Barrio Wilkinson, departamento Rivadavia. El procedimiento de irrupción estuvo a cargo de personal del Departamento Drogas Ilegales (D-5), con el apoyo estratégico del Grupo Especial de Rescate y Acciones de Seguridad (G.E.R.A.S.).
La pesquisa determinó que el negocio era regenteado por un hombre de 46 años, quien utilizaba la venta habitual de golosinas y mercadería como cobertura para disimular la permanente afluencia de compradores y transacciones en el vecindario. Al momento de franquear el ingreso a la vivienda, los agentes sorprendieron la maniobra en pleno desarrollo: sobre un plato hallaron dosis de clorhidrato de cocaína ya fraccionadas junto a una balanza digital de precisión, mientras que en el interior de una alacena detectaron trozos compactados de la misma sustancia listos para ser dosificados.
Como resultado del registro general del inmueble, los uniformados procedieron al secuestro de 100 gramos de clorhidrato de cocaína (entre porciones fraccionadas y compactadas), 18 cigarrillos de armado casero conocidos comúnmente como «porros» con resultado positivo para marihuana, una balanza de precisión, dinero en efectivo producto de las ventas, cuatro teléfonos celulares y diversos utensilios empleados para el corte, estiramiento y acondicionamiento de los tóxicos. Finalizadas las actuaciones de rigor, el sujeto de 46 años quedó detenido e incomunicado por presunta infracción a la Ley Nacional 23.737 de Estupefacientes y fue trasladado de inmediato al Servicio Penitenciario Provincial.








