Tras una semana de fuertes protestas y la instalación de una «carpa docente» frente a la Escuela Industrial, el clima de tensión se traslada al interior de los colegios. Padres y autoridades discuten dónde termina el derecho al reclamo y dónde comienza el adoctrinamiento o la pérdida de días de clase.
La carpa de la discordia
Lo que comenzó como una medida de fuerza gremial por mejoras salariales y mayor presupuesto para la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ), ha derivado en una controversia que divide a la comunidad educativa de los tres institutos preuniversitarios (Escuela Industrial, Escuela de Comercio y Colegio Central Universitario).
La instalación de una carpa frente a los establecimientos no solo sirvió como centro de asamblea para los docentes, sino también como un espacio de visibilización que, según algunos sectores, ha cruzado el límite de lo institucional para volverse un acto de militancia política dentro del ámbito escolar.
El reclamo de los padres: «Clases, no política»
Un grupo autoconvocado de padres ha manifestado su preocupación por la interrupción sistemática del ciclo lectivo. Los puntos principales de la queja son:
- Pérdida de días de clase: Aseguran que el calendario escolar está gravemente afectado por los paros intermitentes.
- Sesgo en el aula: Denuncian que en algunos espacios curriculares se estarían bajando líneas políticas directas a los alumnos menores de edad respecto al conflicto nacional, desdibujando la neutralidad pedagógica.
- El rol de los centros de estudiantes: Se cuestiona la participación activa de los gremios universitarios dentro de las organizaciones estudiantiles de secundaria.
La postura gremial y de las autoridades
Desde los gremios docentes defienden la medida asegurando que «defender la educación pública es un acto político, pero no partidario». Sostienen que la carpa es un símbolo de resistencia ante el ajuste presupuestario nacional que pone en riesgo el funcionamiento de los comedores y el mantenimiento de los edificios.
Por su parte, las autoridades de la UNSJ y los directivos de los colegios se encuentran en una posición delicada. Mientras reconocen la legitimidad del reclamo salarial, intentan mediar para que las actividades académicas no se suspendan totalmente y para que el debate de ideas no derive en situaciones de presión hacia los alumnos que deciden no plegarse a las medidas.
Un escenario incierto
El límite entre la formación ciudadana y la «politización» partidaria sigue siendo el eje de una disputa que parece lejos de resolverse. Con una nueva convocatoria a asamblea prevista para los próximos días, el interrogante persiste: ¿cómo garantizar el derecho constitucional a la educación mientras se mantiene vivo el derecho a la protesta docente?
La situación en la Escuela Industrial, símbolo histórico de la educación técnica en la provincia, es hoy el termómetro de un conflicto que afecta a miles de familias sanjuaninas que exigen previsibilidad para el futuro de sus hijos.







