El Gobierno provincial puso en marcha un protocolo de vigilancia orientado a identificar aeronaves no autorizadas en el espacio aéreo local. El programa busca combatir desde actividades vinculadas al narcotráfico y la trata de personas hasta el accionar de los denominados «aviones rompetormentas».
Un cerrojo contra la actividad aérea irregular
En un esfuerzo por garantizar la seguridad en el territorio, San Juan activó un plan de detección temprana de vuelos que operan por fuera de los marcos legales. La iniciativa surge ante la creciente preocupación por el uso de pistas clandestinas y el tránsito de aeronaves que apagan sus transpondedores para evitar ser rastreadas por los radares convencionales.
Este sistema de vigilancia no solo apunta a delitos federales complejos, como el traslado de sustancias ilegales, sino que también pone el foco en el tráfico de personas. La coordinación entre fuerzas provinciales y nacionales busca cerrar el cerco sobre las rutas aéreas informales que suelen ser utilizadas para evadir los controles fronterizos terrestres.
La problemática de los «aviones rompetormentas»
Uno de los puntos específicos que contempla el protocolo es el monitoreo de vuelos acusados de interferir en los ciclos naturales de lluvia. En una provincia donde el recurso hídrico es crítico para la producción agrícola, la presencia de aviones que presuntamente lanzan químicos para disipar nubes de tormenta ha generado fuertes reclamos en los sectores productivos.
A través de este plan, las autoridades buscan dar una respuesta técnica y legal a estas denuncias, permitiendo identificar a los propietarios de las aeronaves y verificar si cuentan con los permisos correspondientes para operar sobre suelo sanjuanino. El objetivo es dar transparencia y control sobre cualquier intervención antrópica en el clima.
Tecnología y operatividad conjunta
La implementación del programa incluye la mejora en la comunicación entre los puestos de vigilancia aérea y las patrullas en superficie. Se busca agilizar la respuesta ante cualquier avistamiento de aterrizajes en zonas no habilitadas, especialmente en áreas rurales y de difícil acceso.
Con este nuevo esquema, San Juan busca posicionarse a la vanguardia del control soberano de su espacio aéreo, protegiendo tanto la integridad de sus ciudadanos frente a redes delictivas como la seguridad de sus ciclos ambientales frente a prácticas no autorizadas.







