El mundo del automovilismo se vio sacudido por un fatal accidente durante una de las etapas de la competencia cordobesa. Un piloto oriundo de San Juan, que participaba en la misma categoría, relató los momentos de angustia y el impacto emocional de perder a un compañero en plena carrera. La competencia fue suspendida inmediatamente tras el suceso.
El impacto de la fatalidad en plena carrera
Lo que debía ser una de las fechas más vibrantes del calendario deportivo nacional se transformó en una pesadilla. Durante la jornada del domingo, en un tramo de alta velocidad del Rally de Córdoba, se produjo un accidente que terminó con la vida de uno de los competidores. Un piloto sanjuanino, cuya identidad se mantiene bajo reserva para preservar el testimonio oficial, se encontraba a pocos minutos de largar cuando la noticia del despiste fatal paralizó los motores.
«Salimos con la adrenalina de siempre, con el calor de la gente en la ruta, y de repente el silencio en la radio fue total. Pasamos de la euforia a la desesperación en segundos», relató el piloto a Tiempo de San Juan. Según su testimonio, el clima de camaradería que caracteriza al vivac se desmoronó instantáneamente al confirmarse la magnitud de la tragedia.
Crónica de un rescate desesperado
El sanjuanino explicó que, al llegar a la zona del accidente, los equipos de emergencia ya estaban trabajando, pero el panorama era desolador. «Vimos el auto y supimos que era gravísimo. En el rally somos una familia, nos conocemos todos, y saber que alguien que hace diez minutos estaba bromeando con vos ya no está, es algo que no te podés sacar de la cabeza», expresó conmovido.
La organización del evento, en conjunto con las autoridades locales, decidió la suspensión total de la actividad restante por respeto a la familia de la víctima y ante la conmoción de los pilotos, que manifestaron no estar en condiciones anímicas de continuar acelerando.
Reflexiones sobre la seguridad y el riesgo
A pesar de la tristeza, el piloto sanjuanino hizo hincapié en que, si bien el rally es un deporte de riesgo, los protocolos de seguridad funcionaron, pero la fatalidad a veces escapa a las prevenciones. «Es el deporte que amamos, pero hoy no hay nada que festejar. Sentimos que fue una fiesta que terminó en velorio. El automovilismo está de luto y nosotros solo pensamos en acompañar a la familia del colega en este momento», concluyó.
El regreso de la delegación sanjuanina a la provincia se produjo en un clima de absoluto hermetismo y pesar, mientras en Córdoba se iniciaron las pericias técnicas para determinar las causas exactas de la falla o maniobra que derivó en el trágico desenlace.







